El banco de inversión estadounidense Goldman Sachs ha elevado un 2,3% su participación en Indra. Esta firma ya tenía el 8,51% de las acciones de la multinacional española de tecnología y defensa que cotiza en el Ibex 35, por lo que su posición roza ya el 11% (10,871% exactamente).
Se da la circunstancia de que Goldman Sachs era el banco de inversión que asesoraba, junto al también estadounidense Morgan Stanley, a Indra en la posible compra de EM&E. Una operación que podría retomarse según las informaciones de varios medios de comunicación esta semana. Por parte de EM&E, propiedad de los hermanos Escribano, los bancos encargados de estudiar y gestionar esa operación son el español Santander y el también estadounidense JP Morgan.
Éste último trabaja con la empresa de los Escribano desde hace tiempo: financió su compra de un 4,6% de Indra en noviembre de 2023. Más tarde, en mayo de 2025, fue fichado (junto a KPMG) como asesor para el proyecto de integración en la multinacional española de tecnología y defensa.
A su vez, JP Morgan también es accionista de Indra. El principal propietario, con el 28%, es la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI); JP Morgan el segundo, con el 15,27%; EM&E, el tercero con el 14,3%; y Goldman Sachs se sitúa ahora como cuarto mayor propietario al haber alcanzado el mencionado 10,87%; a continuación, la empresa del sector de la familia Aperribay, SAPA Placencia, con un 7,9%; y el fondo británico Amber con el 6,23%, propiedad del francés de raíces libanesas y armenias Joseph Oughourlian, accionista mayoritario a través de este mismo fondo y presidente del Grupo Prisa (también preside el diario El País).
El movimiento de Goldman Sachs en Indra
La inversión de Goldman Sachs en Indra está estructurada mediante un 2,81% en acciones directas y otro 8,05% en distintos tipos de derivados financieros (swap y call/put option), según informan EFE y Europa Press, que añaden que, por el momento, se desconoce si la participación de la entidad financiera ha sido construida por su cuenta o a petición de un tercero; es decir, como una forma de allanar la entrada o el aumento de la participación de algún inversor en el capital de la cotizada.
No obstante, ese porcentaje del 10,87% se encuentra dentro de los parámetros que Goldman ha venido manteniendo en Indra (el pasado año llegó a tener el 10,75%). Posee un paquete de 19,2 millones de acciones de la empresa española, cuyo valor de mercado en estos momentos ronda los 1.000 millones de euros, con los títulos de Indra cotizando en el entorno de los 52 euros.
Este es el primer movimiento del banco estadounidense en el capital de Indra en lo que va de año, ya que su última operación fue el 9 de diciembre de 2025, cuando bajó su participación más de un 2%, desde el 10,7% al antes citado 8,51%. La participación de Goldman Sachs en la multinacional española se situó en una horquilla entre el 4,93% y el 10,75% durante el pasado ejercicio.
Meses convulsos
Los títulos de Indra vienen recuperándose desde el mínimo anual del 27 de marzo, cuando cerraron a 45 euros tras haberse abierto las diferencias en su consejo de administración sobre la operación de integración de EM&E, empresa familiar que es propiedad de los hermanos Escribano. Uno de ellos, Javier Escribano, es consejero dominical de la cotizada en representación de su empresa, que posee el 14,3% de la multinacional española de tecnología y defensa. El otro hermano copropietario de EM&E, Ángel Escribano, era el presidente ejecutivo de Indra hasta la semana pasada.

La cotización de la multinacional española había alcanzado su máximo histórico (62,75 euros) hace menos de mes y medio, el 26 de febrero tras la presentación de las cuentas de 2025, que registraron unos números espectaculares superando las previsiones de los analistas: beneficio neto de 436 millones de euros (+57% respecto a 2024), ebitda de 562 millones de euros (+18,5% en comparación a 2024) y propuesta de un dividendo de 0,35 euros por acción (+40% en relación a 2024).
La noche del 19 de marzo, laSEPI, primer accionista de Indra con el 28% de los títulos, anunciaba en un comunicado al supervisor de los mercados españoles, la CNMV, que no seguiría analizando la absorción de EM&E mientras no se resolviera el conflicto de intereses (en alusión al hecho de que el presidente ejecutivo de Indra en ese momento, Ángel Escribano, y uno de los consejeros de la cotizada, Javier Escribano, fueran los copropietarios de la empresa que se analizaba integrar).
Tras ese primer freno a la operación con EM&E que estaba llamada a convertir a Indra en el gran campeón nacional de la defensa compitiendo con las mayores empresas europeas del sector, el valor de Indra en bolsa comenzó a caer hasta ese mínimo anual de 45 euros del 27 de marzo. Las diferencias en el consejo de administración de la multinacional y la incertidumbre sobre su gobernanza se resolvieron (al menos momentáneamente) el 1 y 2 de abril con la dimisión de Ángel Escribano como presidente ejecutivo y el nombramiento de Ángel Simón como presidente no ejecutivo. Mientras que el consejero delegado, José Vicente de los Mozos, se mantiene en el cargo y pasa a ser el primer ejecutivo de la compañía.
A lo largo de este mes la cotización de Indra ha venido recuperándose hasta cerrar este miércoles 8 de abril en 52,96 euros. Aunque aún está lejos del máximo histórico del 26 de febrero (62,75 euros) o de los 57 euros a los que cerró la jornada en que la SEPI envió el primer comunicado nocturno que comenzó a frenar la operación con EM&E (el pasado 18 de marzo).
¿Segunda oportunidad con EM&E?
Una operación que podría retomarse. Tras ser descartada por EM&E y tras la dimisión de Ángel Escribano que ha resuelto parte del conflicto de intereses (Javier sigue siendo consejero de Indra y EM&E posee el 14,3% de sus acciones), en los últimos días se han sucedido las noticias sobre la reapertura de la empresa de los Escribano a reanudar las negociaciones y sobre la presión de algunos fondos de inversión accionistas de Indra para que la cúpula de la compañía retome la operación.
Según estas informaciones, la condición de la SEPI sería que el porcentaje de propiedad de EM&E en Indra no alcance el 28% que tiene la sociedad estatal dependiente del Ministerio de Hacienda. Una posibilidad que ha tomado cuerpo por el fuerte crecimiento de EM&E, que según el consenso del mercado puede valer ahora alrededor de 2.500 millones de euros, lo que le daría un mayor porcentaje de propiedad de Indra en una integración. Y para evitarlo se barajan diversas opciones, como el pago de una parte de la operación en efectivo en lugar de en acciones; o una desinversión previa de EM&E de parte de su 14,3% en Indra.
También hay informaciones sobre un supuesto interés del gigante alemán Rheinmetall en hacerse con EM&E. Una posibilidad que el gobierno español podría bloquear al considerarse una operación estratégica en un sector sensible como el de defensa, que puede afectar a la seguridad nacional.

