EMPRESAS

La catalana Puig, camino de liderar el nuevo gigante mundial de la industria cosmética

La española Puig Brands y la estadounidense Estée Lauder, ambas compañías de origen familiar, negocian una fusión histórica que daría lugar al nacimiento de un gigante global de la industria de la perfumería y la cosmética. La nueva corporación sería la número dos del mundo por volumen de ingresos, tan solo por detrás de la francesa L'Oreal.

La industria de la perfumería y la cosmética puede asistir a su mayor reconfiguración estructural en décadas. La española Puig Brands y la estadounidense The Estée Lauder Companies han confirmado oficialmente que mantienen conversaciones avanzadas para la fusión de sus negocios. Lo han hecho mediante sendos comunicados a los reguladores de sus respectivos mercados: la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en España y la Securities and Exchange Commission (SEC) en Estados Unidos.

Aunque ambas compañías han subrayado que por el momento «no se ha alcanzado un acuerdo definitivo», la operación daría lugar al nacimiento de un nuevo gigante mundial con un valor en bolsa de más de 35.000 millones de euros y segunda del ranking internacional del sector, con un volumen de negocio superior a 17.400 millones de euros anuales.

De culminar las negociaciones en una integración final, nacería el segundo mayor grupo del mundo en el sector, por volumen de ingresos. La compañía más grande de esta industria a nivel internacional es la francesa L’Oreal, con unas ventas de 41.189 millones de euros. Pero la corporación resultante superaría claramente al resto de sus mayores competidores: la francesa LVMH (su negocio de perfumería y belleza es de unos 8.300 millones de euros, aunque el grupo de marcas de lujo factura alrededor de 86.200 millones de euros anuales), la japonesa Shiseido (5.340 millones de euros) y la estadounidense Coty (4.730 millones de euros).

La integración no solo supondría una suma de marcas, sino una optimización de la cadena de suministro y las capacidades productivas de ambos grupos, especialmente en los centros logísticos de Europa y las plantas de formulación avanzada en Estados Unidos y Asia.

Dos historias de éxito

La unión combinaría dos historias de éxito familiar: la catalana Puig, fundada en 1914, con sede en Barcelona y unos 11.000 empleados, que ha consolidado su liderazgo en la perfumería de prestigio con marcas icónicas como Rabanne, Carolina Herrera, Jean Paul Gaultier, Nina Ricci y la firma de maquillaje de culto Charlotte Tilbury.

El pasado año 2025 tuvo unos ingresos netos de 5.042 millones de euros, el 70% procedente del negocio de perfumería. Y obtuvo un beneficio neto récord de 594 millones de euros (+11,9% respecto a 2024). La compañía está en fase de fuerte crecimiento y alta rentabilidad, con un valor bursátil de unos 10.600 millones de euros.

La Torre Puig T2, inaugurada en 2024 en la Plaza Europa (L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona),  duplica la superficie de la sede corporativa de Puig Brands para albergar laboratorios de I+D de fragancias, maquillaje y cuidado de la piel. Firma: Puig Brands

Por su parte, la estadounidense The Estée Lauder Companies, fundada en 1946, con sede en Nueva York y 60.000 empleados, es un referente mundial en tratamiento de la piel y maquillaje profesional. Entre sus marcas más valiosas destacan La Mer, Clinique, M·A·C, Estée Lauder, Tom Ford Beauty y la reciente adquisición de The Ordinary (Deciem).

Su facturación neta en el ejercicio 2025 superó los 14.300 millones de dólares (unos 12.350 millones de euros). No obstante, el conglomerado neoyorquino registró unas pérdidas netas de 1.133 millones de dólares (unos 977 millones de euros) por cargos extraordinarios por deterioro de activos y costes de su Plan de Recuperación y Crecimiento (recortes de plantilla, reestructuración de deuda, problemas operativos en China y la inversión en venta online). Su valor en bolsa hoy es de unos 28.700 millones de dólares (24.700 millones de euros).

La jornada bursátil de ayer reflejó el impacto de la noticia, aunque los inversores reaccionaron de forma muy distinta a ambos lados del Atlántico. Puig, que cotiza en el Ibex 35 tras su histórica salida a bolsa en 2024, subió un +3,2% en la sesión de ayer y hoy mantiene la tendencia alcista con un repunte adicional cercano al 16%. Mientras que Estée Lauder cayó en la jornada de ayer con fuerza en Wall Street: un -7,8%.

Dos sueños empresariales familiares

La compañía estadounidense fue fundada en 1946 en Nueva York por Estée Lauder (su nombre de nacimiento era Josephine Esther Mentzer) y su marido, Joseph Lauder. Estée empezó cocinando cremas faciales en la cocina de su tío químico y vendiéndolas en salones de belleza. Ella fue la inventora del concepto de regalo por compra, que revolucionó esta industria. La familia Lauder conserva cerca del 20% de la propiedad, aunque controla aproximadamente el 84% de los derechos de voto, y William P. Lauder (nieto de la fundadora) se mantuvo en la presidencia ejecutiva hasta hace poco más de un año.

Tras décadas de liderazgo directo, la familia ha dado paso a una gestión profesional externa encabezada por Stéphane de La Faverie como CEO, aunque los herederos se mantienen en el consejo de administración, presidido sin funciones ejecutivas por William P. Lauder.

La compañía española fue puesta en marcha en 1914 en Barcelona por Antonio Puig Castelló. El negocio comenzó con la comercialización de cosméticos y el lanzamiento del primer pintalabios fabricado en España, llamado Milady, en 1922. La empresa revolucionó el sector al integrar la moda y las fragancias bajo un mismo concepto creativo, adquiriendo marcas como Paco Rabanne (ahora Rabanne) y Carolina Herrera para controlar todo su ciclo industrial y de imagen.

Actualmente, la familia Puig mantiene el control mayoritario de la sociedad tras su salida a bolsa en 2024, y Marc Puig (nieto del fundador) lidera el grupo como presidente ejecutivo. La familia Puig conserva aproximadamente el 72% de los derechos económicos y el 92% de los derechos de voto.

La noticia de las negociaciones coincide con un relevo histórico en la gestión de la firma española. Este mismo mes de marzo, José Manuel Albesa asumió el cargo de CEO de Puig, siendo el primer ejecutivo ajeno a la familia en ocupar el puesto en 112 años. Mientras Albesa asume la gestión operativa, Marc Puig mantiene la presidencia ejecutiva centrado plenamente en la estrategia de expansión que podría cambiar para siempre el mapa de la industria mundial de la perfumería y la cosmética.

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