INFORME

La economía circular puede generar hasta 1,1 billones de dólares en valor en el sector construido y reducir millones de toneladas de CO2

La aplicación de modelos de economía circular en el entorno construido puede generar entre 575.000 millones y 1,1 billones de dólares en valor económico, además de reducir entre 295 y 538 millones de toneladas de emisiones de CO₂ equivalente. Esta es una de las principales conclusiones del informe “FM circular: el papel de la economía circular en facility management”, elaborado por Dr. Matt Tucker y traducido al español por IFMA España.

El documento analiza el papel de la economía circular en el sector del facility management, es decir, en la gestión y mantenimiento de edificios e infraestructuras. Según el informe, este ámbito ya incorpora de forma natural muchos de los principios de la circularidad, ya que se basa en actividades como el mantenimiento, la reparación y la prolongación de la vida útil de los activos, lo que contribuye a reducir residuos y optimizar el uso de recursos.

El estudio se basa en 36 entrevistas en profundidad con expertos del sector de la construcción y la gestión de instalaciones. Su objetivo es identificar oportunidades, retos y recomendaciones para impulsar la transición hacia modelos circulares dentro del entorno construido.

El informe parte del diagnóstico de que el planeta se enfrenta a niveles sin precedentes de consumo de recursos, lo que está provocando problemas ambientales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación. Según el documento, el modelo económico lineal tradicional —basado en extraer, fabricar y desechar— agrava estos problemas al generar grandes volúmenes de residuos y un uso intensivo de materias primas.

Frente a este sistema, la economía circular propone un cambio de paradigma hacia un modelo de circuito cerrado en el que los recursos se reutilizan continuamente. Este enfoque busca mantener el valor de los materiales durante el mayor tiempo posible, reduciendo la necesidad de nuevas materias primas y minimizando los residuos.

Los principios básicos de la economía circular se centran en tres pilares: diseñar para eliminar los residuos, mantener los productos y materiales en uso durante más tiempo y regenerar los sistemas naturales. Aplicar estos principios implica replantear los modelos de negocio, la forma en que se diseñan los productos y la gestión de los recursos en todo el ciclo de vida de los activos.

Dentro del sector de la gestión de instalaciones, el informe identifica varias estrategias clave para avanzar hacia este modelo. Entre ellas destacan el diseño de activos duraderos y reciclables, la reutilización de materiales procedentes de edificios desmantelados, la adopción de modelos de negocio basados en servicios en lugar de propiedad y el uso de herramientas digitales para monitorizar el uso de recursos.

La digitalización se presenta como un elemento fundamental en esta transición. El informe subraya la importancia de herramientas como la catalogación digital de activos o las bibliotecas de materiales que incluyen información sobre emisiones y ciclo de vida. Estas soluciones permiten tomar decisiones más informadas sobre mantenimiento, remodelación o reutilización de materiales en los edificios.

Otro concepto emergente destacado en el documento es el de los “pasaportes de materiales”, sistemas digitales que registran las propiedades y el ciclo de vida de los materiales utilizados en la construcción. Estas herramientas permiten considerar los edificios como auténticos “bancos de materiales”, facilitando la recuperación y reutilización de componentes cuando una infraestructura se desmantela o se renueva.

El informe también señala que adoptar principios de economía circular no solo aporta beneficios ambientales, sino que tiene un claro sentido económico. Las organizaciones pueden reducir costes, mejorar la eficiencia de los recursos y generar nuevas fuentes de ingresos al optimizar el uso de materiales y minimizar los residuos.

En este contexto, el sector del facility management se presenta como un actor clave para impulsar la transición hacia modelos más sostenibles dentro del entorno construido. Al prolongar la vida útil de los activos y mejorar la gestión de los recursos, puede desempeñar un papel decisivo en la reducción del impacto ambiental y en el desarrollo de una economía más eficiente y resiliente.

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