ENTREVISTA

Rafael Pampillón, San Pablo CEU: “EEUU tiene formas de castigar al producto español sin un embargo ni arancel”

Los actividades industriales más penalizadas por un posible castigo estadounidense a España serían la alimentaria, la de bienes de equipo, la farmacéutica, la de piedra natural, la auxiliar del automóvil, la de refino de petróleo y la de ingeniería y obra pública, advierte Rafael Pampillón en una entrevista a industry TALKS.

Rafael Pampillón Olmedo es un referente en el análisis de la coyuntura económica española e internacional, que destaca por su capacidad para conectar la teoría académica con la realidad empresarial. De hecho, ha sido elegido Mejor Profesor del IE Business School cinco años, un galardón otorgado directamente por la valoración de los alumnos. Y ya en 2012 fue seleccionado entre los 25 mejores académicos del mundo en un concurso de The Economist Intelligence Unit, que premia la excelencia en la enseñanza de negocios.

Catedrático de economía en la Universidad San Pablo CEU y profesor del Instituto de Empresa, es doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Barcelona, y MBA por el IESE. También ha recibido el Premio Ángel Herrera de Investigación en el área de Ciencias Sociales (1998), otorgado por la Fundación Universitaria San Pablo CEU. Y ha sido galardonado por el Foro Ecofin por su labor como analista y divulgador económico.

Con la pasión que le caracteriza, Pampillón analiza para Industry TALKS, la actual crisis bélica en el Golfo Pérsico, las repercusiones en los precios de commodities y materias primas, sus efectos sobre la economía española y, muy en particular, para la industria de nuestro país, que puede verse afectada no solo por el aumento de los costes de producción, sino por el enquistamiento de las relaciones entre los gobiernos estadounidense y español.

¿Cuáles son las consecuencias más directas sobre la economía y la industria desde el inicio de la operación militar de Estados Unidos e Israel contra Irán?

Los costes energéticos han subido significativamente. Y si el conflicto en Irán continúa, lo seguirán haciendo. Esto repercute en todo el transporte mundial de mercancías, que se realiza prioritariamente por barco (92% del total). Y afecta a la industria y a la economía.

¿Hasta dónde puede llegar?

Sobre todo si el barril de petróleo Brent llegase a alcanzar los 100 dólares, que es una barrera psicológica, se trasladaría con fuerza a los precios de la gasolina, del gasoil, del queroseno, etcétera. Lo cual se traduce en mayores costes para toda la economía, incluida la industria. Aunque lo que más repercute en los precios de gasolina y gasoil son los impuestos, que suponen el 50%.

Pero cuando sube el coste del crudo se produce un efecto cohete porque las compañías energéticas elevan a su vez los precios al público de forma rápida e intensa, aunque lo hayan comprado anteriormente más barato. En cambio, cuando el petróleo baja, su traslado al consumidor se hace en un efecto pluma, en menor medida y tardando más tiempo.

¿Hay alguna alternativa?

Es complicado porque, además del cierre del estrecho de Ormuz, el conflicto con Irán plantea el problema de la actividad de los hutíes en la zona del mar Rojo, desde Yemen, que impide a los barcos que vienen a Europa llegar hasta el Canal de Suez. A lo que se suma la piratería en Somalia. Esto dificulta aún más las cadenas de suministro y se pueden producir incluso rupturas, lo que encarece los costes. Y no hay alternativas, porque los países que ahora podrían producir más petróleo están fuera de la OPEP: Brasil, Argentina, Guyana y Estados Unidos, que es el primer productor mundial como sucede también con el gas.

¿Y si la operación militar contra Irán cumpliese su objetivo de derrocar al régimen iraní?

Si Estados Unidos entra en Irán se puede liberar su potencial de producción de crudo y aumentar la oferta disponible en el mercado internacional, lo que podría redundar en un abaratamiento de su precio.

Rafael Pampillón, catedrático de economía en la Universidad San Pablo CEU y profesor de IE Business School. Firma: Industry Talks

¿Por qué se interesa el primer productor de petróleo del mundo en países con crudo?

Porque Estados Unidos consume prácticamente todo lo que produce. De ahí su interés en países productores de petróleo. Porque, además, es un país exportador. España compra a EEUU el 15% del crudo que importa y el 30% del gas. Porque nuestro país es el Estado europeo con más plantas de regasificación o conversión de gas natural licuado (GNL) que después vende a otros países del continente; aunque su importancia haya ido perdiendo fuerza en la generación de electricidad por las plantas de ciclo combinado. Y porque las renovables ya suponen el 50% de la electricidad en nuestro país porque han sido la apuesta del actual gobierno. El apagón de finales de abril del pasado año se explica por esta causa.

Entonces, ¿qué le parece la postura española frente al Ejecutivo de Trump y las amenazas de éste acerca de un posible embargo o boicot a nuestro país?

En este mundo de la inteligencia artificial, los microchips y la biotecnología Europa no es nadie. Solo hay dos potencias, Estados Unidos y China. Y el Viejo Continente tiene que estar con el país norteamericano. Una economía como España no puede ir por libre. Me parece una postura muy torpe enfrentarse al gobierno estadounidense.

Hay muchas formas de castigar a España aunque no se declare un boicot oficial ni se pongan aranceles especiales porque la Unión Europea actúe en bloque. Se puede complicar o entorpecer la venta de productos españoles en Estados Unidos a través de trabas burocráticas y administrativas, no concediendo permisos y licencias, denegando la entrada al mercado norteamericano de productos por controles de calidad, poniendo problemas y retrasando los controles portuarios, etcétera.

También es posible que las represalias de Donald Trump no vayan contra todas las empresas españolas. Hay compañías privadas como Repsol que tienen grandes relaciones con la potencia norteamericana. Es más posible que se castigue a empresas con participaciones públicas, como Indra, Navantia o Telefónica.

¿Qué sectores de la industria española sufrirían más las consecuencias de esa situación?

El sector más penalizado sería la industria alimentaria. A continuación, el de bienes de equipo. También el sector farmacéutico, el de piedra natural (como el cerámico, granito, pizarra), el de componentes de vehículos, el de refino de petróleo, y el de ingeniería y obra pública. Y además, supone un perjuicio para la marca España.

¿Cuáles serían las consecuencias y cómo se podrían mitigar?

Haría mucho daño a la economía y a la industria española. Y además nuestro país no tiene la capacidad de dar respuesta comercial a Estados Unidos, porque debe decidirse en Bruselas. Y una cosa es que algunos líderes de gobiernos del continente se puedan alinear con el gobierno español en su posición ante la postura del ejecutivo de Trump y otra cosa diferente es tomar medidas comerciales como elevar los aranceles a los productos estadounidenses.

Las trabas que hay hasta ahora ya dificultan la venta de productos españoles en el mercado estadounidense, ese 10% que puede convertirse en un 15% de aranceles a los productos de toda la Unión Europea. Y para la industria española no es sencillo en este momento compensarlo en otros mercados. Alemania, Francia e Italia no están creciendo y por tanto no aumentan sus compras a nuestro país. Y además la inflación española, que está por encima de la europea, nos hace perder competitividad. Y a estas dificultades actuales habrá que sumar las que vayan derivándose del conflicto armado en el Golfo Pérsico y la escalada de precios del petróleo y del gas.

¿Qué horizonte nos espera?

Yo descuento que se va a elevar la inflación. Y se puede entrar, si el conflicto bélico persiste, en un escenario de estanflación. La peor de las situaciones económicas, en la que los bancos centrales tendrían que decidir por optar por subir los tipos de interés para contener los precios o reducir los tipos oficiales para dinamizar la economía. Además, auguro un cambio de gobierno. Históricamente, cada vez que se ha producido una situación o crisis económica de este tipo, se ha producido un cambio de gobierno en España.

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