ENTREVISTA ENVERA

Justo Sierra, CEO de Urovesa: «Galicia posee un ecosistema industrial de defensa y seguridad sostenible y de referencia para el sector»

En un contexto global de inestabilidad geopolítica, la reconfiguración de las cadenas de suministro y la urgencia de una transición sostenible, el sector de la defensa está en el centro del debate económico e industrial. Desde una mirada europea, España se enfrenta al reto de fortalecer su autonomía estratégica sin renunciar al desarrollo social y medioambiental. Iniciativas como la futura aceleradora de empresas de defensa en la Zona Franca de Vigo tienen un papel clave.

Durante años, la industria de defensa ha sido un tema incómodo en el debate público. ¿Cree que la actualidad ha obligado a replantear su papel estratégico y económico en Europa y en España?

En mi opinión el contexto geopolítico actual ya ha cambiado de forma irreversible, y vamos hacia un mundo diferente al que conocimos durante las últimas décadas porque se ha convertido en multipolar, con grandes potencias políticas que pelean por el dominio geopolítico. Por ello, debemos plantearnos cuál es el papel que desde Europa queremos y podemos jugar en las próximas décadas y qué tipo de relaciones tendremos tanto con países y organizaciones que han sido nuestros aliados y socios como con países con los que no teníamos relaciones estrechas. En este escenario, creo que una industria de defensa propia nos aporta autonomía estratégica, y es uno de los pilares y garantes de nuestra capacidad de disuasión, e independencia de acción y, con ello, de la protección de nuestros valores y libertades en ese mundo que está cambiando. Tener una industria de defensa propia en Europa nos aporta estabilidad, seguridad y nos posiciona con mayor credibilidad en el nuevo contexto mundial.

Desde su experiencia al frente de UROVESA, ¿cómo se puede compatibilizar una industria de defensa competitiva con los principios de sostenibilidad ambiental, social y de buen gobierno (ESG)?

Los principios de sostenibilidad ambiental, social y de buen gobierno son parte de nuestra esencia. La sostenibilidad ambiental es un aspecto arraigado en el sector, dado que nuestros clientes exigen el cumplimiento de los estándares medioambientales, no solo en relación con los procesos y productos, sino también durante la vida útil de estos e incluso en la fase de obsolescencia del material cuando se da de baja, es decir, en el reciclaje. Por otra parte, la impronta social que genera nuestra industria es extraordinaria, tanto a través de la generación de empleo directo de calidad como impulsando cadenas de suministro de alto valor añadido. También se trata de un sector altamente exportador, que genera retornos netos para nuestra economía. Otro factor de sostenibilidad social es la dualidad de los productos desarrollados, que revierten a la sociedad en forma de tecnologías civiles con una utilidad social de gran valor. Y el buen gobierno es imprescindible, porque se trata de una herramienta que hace que el sector sea más transparente, ético y cercano a los stakeholders y a la sociedad en general.

El sector de la defensa genera empleo altamente cualificado y estable. ¿Por qué considera que es un catalizador clave de riqueza y desarrollo industrial, especialmente en regiones con tradición manufacturera?

Diría que es una combinación de dos factores. En primer lugar, hablamos de productos altamente tecnológicos, con un componente de innovación y diseño que solamente se puede desarrollar en ecosistemas de alto conocimiento, con centros tecnológicos y educativos, e industrias competitivas de fabricación avanzada. Y en segundo lugar, porque los proyectos del sector de defensa son de largo plazo, y por ello muy estables en el tiempo y asentados en el territorio lo cual genera un efecto tractor que permite desarrollar cadenas de suministro y redes de servicios. 

En un momento de reindustrialización europea, ¿qué riesgos asume un país que decide no apostar por una base industrial de defensa sólida y propia?

A largo plazo creo que existen dos riesgos. El primero de ellos es la dependencia estratégica de otros países para tener nuestra propia capacidad de disuasión y defensa, y en el contexto actual de inestabilidad política creo que no apostar por tener capacidades propias sería un factor de dependencia y por ello un error estratégico. Y, en segundo lugar, porque muchas de las tecnologías de defensa se convierten finalmente en duales, y aquellos países que las desarrollan en primer lugar se colocan a la vanguardia mundial, explotando una ventaja tecnológica que hace que su industria y economía sea más competitiva y lidere el futuro. 

¿Qué avances tecnológicos nacidos en la defensa están hoy impulsando otros sectores civiles y sostenibles?

Podemos citar muchos. Por ejemplo, las tecnologías de navegación y geolocalización como el GPS o, en general, los sistemas satelitales tienen su origen en proyectos de investigación militar. La propia internet tiene su origen en un sistema de comunicaciones desarrollado en EE.UU. por el Departamento de Defensa. Muchos de los sistemas de seguridad que usamos en nuestros coches fueron desarrollados para aplicaciones militares, como la proyección de información en los parabrisas que nació en aviones de combate, o los sistemas antipinchazos, que nacieron para vehículos tácticos… Por no hablar de los materiales compuestos, necesarios para los blindajes. Son solo ejemplos, podríamos citar muchos más.

UROVESA participa en el acuerdo con la Zona Franca de Vigo para crear una aceleradora de empresas de defensa. ¿Qué necesidad concreta viene a cubrir esta iniciativa dentro del ecosistema industrial español?

Se trata de un acuerdo entre Asime y su grupo Secdefense, del que Urovesa es parte, y el Consorcio de la Zona Franca de Vigo, que tiene como objetivo generar una palanca de impulso a nuevas iniciativas de emprendimiento dentro del ámbito de la seguridad y defensa que tengan un potencial innovador, y que puedan ser el germen de nuevas tecnologías y capacidades para el sector en el futuro. Tenemos mucho talento para innovar y emprender, pero se requieren una serie de pasos que son necesarios para que el talento se transforme en proyectos viables. Esta iniciativa pretende ser una herramienta de apoyo para PYMES y startups, facilitando un acompañamiento estructurado en ámbitos concretos de desarrollo tecnológico, innovación, financiación, certificación o preparación para la participación en cadenas de valor estratégicas y conexión con grandes programas tractores en el ámbito de defensa.

¿Qué tipo de startups y proyectos espera atraer esta aceleradora y qué valor diferencial ofrece frente a otros hubs de innovación más generalistas?

Se trata de impulsar proyectos específicos que tengan que ver con el ámbito de la seguridad y la defensa, y hacerlo desde una perspectiva de colaboración público-privada, contando con la colaboración de las entidades más relevantes del sector como el propio Ministerio de Defensa, los ejércitos, fuerzas y cuerpos de seguridad, organizaciones sectoriales, organismos certificadores o centros de conocimiento, y estará enfocada a tecnologías que supongan un avance tecnológico de cara a la obtención de nuevas o mejores capacidades con respecto a las existentes bajo el estado del arte actual, con especial atención a las tecnologías de uso dual.

Galicia cuenta con una potente base industrial. ¿Puede este proyecto convertir a la región en un polo de referencia en defensa e innovación tecnológica?

Desde luego que será una importante contribución, porque, como muy bien dices, tenemos una potente base industrial. Pero además tenemos un ecosistema completo y diverso, con centros tecnológicos, universidades, escuelas de formación profesional, asociaciones sectoriales y mucha cultura de fabricación de bienes de alta tecnología como automóviles, barcos e incluso sistemas satelitales. Si combinamos todo ese ecosistema con herramientas de colaboración público-privada especialmente enfocadas al sector, y gracias a estrategias colaborativas, sin duda seremos capaces de convertir a Galicia en un polo de referencia para el sector.

Mirando a los próximos diez años, ¿qué mensaje le trasladaría a las nuevas generaciones que ven el sector de la defensa con recelo, pero buscan empleo con impacto, propósito y estabilidad?

Les diría, en primer lugar, que echen la vista atrás y que vean cuántos de los desarrollos tecnológicos del ámbito de la seguridad y la defensa hacen hoy nuestra vida más fácil y segura, aunque no lo sepamos. También les diría que, a diferencia de otros sectores, el de la seguridad y defensa plantea retos continuos, y cada proyecto o cada desarrollo son una nueva aventura y un nuevo aprendizaje bajo un esquema de innovación permanente a la vanguardia de la tecnología. Se trata, además, de un sector amplio y diverso, con tecnologías combinadas de muchos ámbitos, desde automoción hasta aeroespacial, pasando por el naval, y que necesita proyectos colaborativos donde todas las tecnologías se suman y combinan para desarrollar sistemas complejos que, en muchos casos, constituyen auténticos avances tecnológicos. Finalmente les diría que, por experiencia propia, es un sector en el que gente se implica, tiene una vocación especial y siente que lo que hace tiene un propósito que es el de garantizar nuestra seguridad, dando lo mejor de nosotros para nuestra sociedad. Lo hemos visto en la DANA o en las recientes inundaciones donde, por ejemplo, nuestros vehículos han sido fundamentales para llegar allá donde vehículos civiles y comerciales o podían acceder.

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