El congreso arrancó con una de las intervenciones más relevantes y simbólicas de toda la edición. Su Majestad el Rey Felipe VI subrayó en su discurso inaugural que “hay que decir alto y claro que la industria es un sector clave”, no solo por su peso económico, sino por su capacidad de generar empleo estable, innovación, cohesión social y orgullo colectivo. El monarca recordó que la industria conecta la investigación, la formación profesional y el talento con la economía real, y advirtió de que, en un contexto internacional cada vez más competitivo, marcado por tensiones geopolíticas y disrupciones en las cadenas de suministro, Europa debe reforzar su productividad y su autonomía tecnológica si quiere mantener su modelo social.
Felipe VI insistió en que la industria es una palanca de estabilidad y de futuro, y que la apuesta por “lo bien hecho” debe entenderse como una estrategia basada en la excelencia, la innovación y la calidad, valores históricamente asociados al tejido industrial europeo y español. Un mensaje que fue ampliamente compartido por los asistentes y que marcó el tono del congreso.

Junto al Rey, el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, reivindicó el carácter estructural de la industria dentro del proyecto económico del país. Para Hereu, la industria no es únicamente producción, sino también exportación, innovación, sostenibilidad y cohesión territorial. “La industria es un compromiso colectivo”, señaló, apelando a la colaboración entre administraciones, empresas y sociedad para consolidar un modelo productivo más resiliente y competitivo.
La apertura institucional: calidad, diferenciación y orgullo productivo
En esa misma línea, el secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, defendió que la única estrategia industrial posible para España y Europa pasa por la calidad y la diferenciación. “No podemos ni debemos competir en precios; competimos en valor”, afirmó, destacando que el lema del congreso no es solo una declaración de intenciones, sino una hoja de ruta. Brustenga subrayó que la política industrial debe tener continuidad más allá de los fondos europeos del Plan de Recuperación y convertirse en una política estructural de largo plazo.
La primera jornada también puso el foco en el papel de los territorios. Ainara Basurko, teniente de diputada general de Bizkaia, recordó el peso del tejido industrial vasco y su contribución al empleo y al PIB, destacando la necesidad de atraer talento joven y perfiles tecnológicos para asegurar la competitividad futura. En paralelo, representantes autonómicos como Mikel Irujo, consejero de Industria de Navarra, y Borja Sánchez, consejero de Ciencia, Industria y Empleo del Principado de Asturias, coincidieron en una reivindicación clara: mayor agilidad administrativa. Ambos defendieron que reducir tiempos y simplificar trámites es una condición imprescindible para atraer inversiones industriales y acelerar proyectos estratégicos.
Uno de los debates más relevantes giró en torno al futuro de la política industrial una vez finalice el Plan de Recuperación. En una mesa dedicada a mirar más allá del PRTR, Laia Pinoz, miembro del gabinete del vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea para Prosperidad y Estrategia Industrial, advirtió de que el final de los fondos no puede suponer una vuelta atrás. Según Pinoz, Europa necesita instrumentos financieros estables que sitúen la industria y la innovación en el centro del proyecto comunitario, con una visión de largo plazo.
Desde el ámbito empresarial, Carlos Reinoso, portavoz de la Alianza por la Competitividad de la Industria Española, alertó de la incertidumbre que afrontan muchas empresas ante la falta de mecanismos permanentes de apoyo a la inversión industrial. Reinoso defendió la necesidad de un marco estable que permita planificar inversiones a diez o quince años vista, algo esencial para sectores intensivos en capital y tecnología.
Digitalización, IA y nuevas capacidades tecnológicas
La digitalización y la inteligencia artificial atravesaron transversalmente buena parte de las mesas y ponencias del Congreso, consolidándose no solo como un eje tecnológico, sino como una condición imprescindible para la competitividad industrial. Lejos de plantearse como una cuestión de futuro, la mayoría de los ponentes coincidieron en que la adopción de tecnologías digitales avanzadas es ya una necesidad inmediata para garantizar eficiencia, resiliencia y capacidad de adaptación en un entorno global cada vez más incierto.

En la sesión dedicada a las tendencias en digitalización e inteligencia artificial en la industria española, David Pozo, director tecnológico de Siemens Digital Industries, fue claro al afirmar que “la inteligencia artificial ya está preparada para ser utilizada de forma masiva en los entornos industriales”. Según Pozo, la irrupción de la IA generativa está marcando un punto de inflexión, al permitir que perfiles no especializados puedan interactuar con sistemas complejos, analizar datos y tomar decisiones basadas en información en tiempo real. “Estamos pasando de una industria programada a una industria que aprende”, señaló, subrayando el impacto de estas tecnologías en ámbitos como el diseño, la simulación, la planificación de la producción o el mantenimiento predictivo.
Desde Siemens se destacó que la combinación de gemelos digitales, edge computing y plataformas industriales en la nube está permitiendo crear réplicas virtuales de fábricas completas, anticipar incidencias y optimizar procesos antes incluso de que se produzcan. Esta integración tecnológica, añadieron, no solo mejora la productividad, sino que reduce costes energéticos, mejora la calidad del producto final y acorta los ciclos de innovación.
La digitalización fue también uno de los grandes consensos entre los CEOs industriales que participaron en distintas mesas. Directivos de grandes compañías como Repsol, Nippon Gases, Siemens, Telefónica y Aenor, coincidieron en que la transformación digital no puede abordarse de manera aislada ni fragmentada, sino como un proceso estratégico que involucra a toda la organización. La colaboración entre empresas, la interoperabilidad de sistemas y la capacidad de escalar soluciones tecnológicas fueron señaladas como factores críticos para competir en mercados globales. En este sentido, se insistió en la necesidad de una regulación que favorezca el crecimiento de escala y no penalice la innovación.
Desde el ámbito de la consultoría y la ingeniería digital, expertos de Accenture analizaron cómo la inteligencia artificial, la ingeniería digital y la calidad industrial están transformando profundamente sectores como el energético y el industrial. Según explicaron, la integración de datos a lo largo de toda la cadena de valor permite optimizar desde el diseño inicial hasta la operación y el mantenimiento de activos industriales complejos. “La calidad ya no se controla solo al final del proceso; se diseña desde el principio”, señalaron, destacando que la digitalización permite anticipar fallos, reducir desperdicios y mejorar la sostenibilidad de los procesos productivos.
Otra de las mesas puso el foco en la fábrica autónoma y en cómo será su hoja de ruta en los próximos años. Las expertas participantes coincidieron en que el avance hacia fábricas cada vez más autónomas no significa la desaparición del factor humano, sino una redefinición de su papel. La inteligencia artificial, la robótica colaborativa y los sistemas ciberfísicos están asumiendo tareas repetitivas y de bajo valor añadido, mientras que las personas pasan a desempeñar funciones de supervisión, toma de decisiones y mejora continua. “La autonomía no es ausencia de personas, es una nueva forma de trabajar”, se destacó durante el debate.
En paralelo, se abordaron los retos asociados a esta transformación, como la ciberseguridad industrial, la gestión del dato y la necesidad de contar con infraestructuras digitales robustas. Varios ponentes alertaron de que la hiperconectividad de las plantas industriales incrementa la superficie de riesgo y exige una estrategia clara de protección de sistemas, especialmente en sectores críticos. La confianza en los datos y en los sistemas digitales fue identificada como un elemento clave para que la industria adopte estas tecnologías a gran escala.
La digitalización también estuvo muy presente en los debates sobre innovación y transferencia tecnológica. En distintas mesas se subrayó que España genera conocimiento científico y tecnológico de alto nivel, pero que sigue existiendo una brecha entre ciencia y mercado. La aplicación de herramientas digitales y de inteligencia artificial puede acelerar la maduración de tecnologías, mejorar la rentabilidad de la innovación protegida y facilitar su llegada al mercado. Para ello, los ponentes coincidieron en la necesidad de reforzar los vínculos entre centros tecnológicos, universidades y empresas industriales.

Los casos prácticos tuvieron igualmente un peso relevante. Empresas industriales mostraron cómo la digitalización avanzada ya está impactando en procesos reales, desde el mecanizado de precisión hasta la gestión integral de plantas productivas. Estos ejemplos pusieron de relieve que la transformación digital no es exclusiva de grandes corporaciones, sino que también es accesible y necesaria para pymes industriales, siempre que cuenten con acompañamiento tecnológico y acceso a financiación.
La defensa y las capacidades duales
Otra de las sesiones que generó gran interés fue la dedicada a la industria de defensa y las tecnologías duales. El almirante Aniceto Rosique, director general de Armamento y Material del Ministerio de Defensa, fue tajante al afirmar que “sin capacidad industrial no hay seguridad”. Rosique defendió que la inversión en defensa no solo garantiza la operatividad de las Fuerzas Armadas, sino que tiene un retorno tecnológico, económico y social clave, con aplicaciones tanto civiles como militares.
Ricardo Domínguez, presidente de Navantia, destacó cómo los desarrollos tecnológicos en el ámbito naval y de defensa han tenido aplicaciones directas en sectores como la energía, la gestión de emergencias o la protección de infraestructuras críticas. Raül Blanco, representante de SAPA Placencia, puso el acento en la importancia de las cadenas de valor y de la colaboración entre grandes empresas y pymes industriales. Por su parte, Ezequiel Sánchez, presidente de PLD Space, subrayó la convergencia entre el ámbito civil y el de defensa, especialmente en áreas como la movilidad eléctrica, los sistemas abiertos y las tecnologías espaciales.
La innovación y la sostenibilidad también tuvieron un espacio destacado. En varias sesiones se analizó el potencial de los biocombustibles renovables como oportunidad industrial, así como el impacto de la ingeniería digital y la calidad industrial en la transformación del sector energético. Expertos de Accenture abordaron cómo la combinación de datos, IA y diseño digital está acelerando la transición hacia modelos energéticos más eficientes y descarbonizados.
El congreso también dio voz a las mujeres expertas que están liderando la reflexión sobre la fábrica del futuro. En la mesa dedicada a la hoja de ruta de la fábrica autónoma, se abordaron cuestiones como la integración de sistemas inteligentes, la ciberseguridad, la gestión del dato y el papel del factor humano en entornos altamente automatizados.
Premios “Bien hecho en España”: un reconocimiento a la excelencia
Uno de los momentos más esperados de la primera jornada fue la entrega de los Premios Nacionales de Industria “Bien hecho en España”. Manufacturas Alhambra fue reconocida por su apuesta por la calidad y la tradición artesanal; Cojali recibió el premio a la innovación y transformación digital; Hipra fue distinguida por su contribución a la autonomía estratégica en el ámbito biotecnológico; Moeve Chemicals fue premiada por su impacto ambiental y social; y Slimop Space fue reconocida como ejemplo de emprendimiento industrial y tecnología espacial. Estos galardones pusieron rostro a una industria diversa, innovadora y con vocación global.
La segunda jornada del VIII Congreso Nacional de Industria mantuvo el alto nivel de debate y reflexión estratégica, con un enfoque especialmente marcado en la aplicación práctica de las políticas industriales, la competitividad empresarial y el papel de la innovación como palanca real de crecimiento. Si la primera jornada estuvo claramente dominada por los grandes mensajes institucionales y el marco estratégico, el segundo día bajó al terreno de la ejecución, los casos concretos y las visiones empresariales, con mesas redondas y entrevistas que aportaron una mirada más cercana a los retos diarios del tejido industrial.

A lo largo de la mañana, las distintas mesas pusieron el acento en cómo convertir las capacidades industriales existentes en ventajas competitivas sostenibles, una idea que se repitió de forma transversal en prácticamente todas las intervenciones. Directivos y expertos coincidieron en que el principal desafío de la industria española no es tanto la falta de tecnología o de talento, sino la capacidad de integrar ambos elementos dentro de una estrategia clara y de largo plazo. La necesidad de escalar proyectos, ganar tamaño, cooperar entre empresas y reforzar las cadenas de valor apareció como uno de los grandes consensos del día.
En varias mesas se abordó también la gestión de la innovación desde una perspectiva muy práctica. Se analizó cómo estructurar proyectos de I+D+i para que no solo generen conocimiento, sino resultados económicos tangibles, especialmente en el caso de las pymes industriales. Los ponentes subrayaron que una innovación mal enfocada, sin una estrategia de mercado definida, corre el riesgo de quedarse en laboratorio, mientras que una buena gestión del proyecto, alineada con los objetivos de negocio, puede marcar la diferencia a la hora de acceder a financiación pública y privada.
Otro de los temas recurrentes fue el de la colaboración público-privada, abordada no como un concepto abstracto, sino como una herramienta concreta para acelerar proyectos industriales. Representantes empresariales y responsables institucionales coincidieron en que los ecosistemas industriales más competitivos son aquellos capaces de coordinar empresas tractoras, pymes, centros tecnológicos y administraciones en torno a objetivos comunes. En este sentido, se puso en valor el papel de los clústeres industriales y de las plataformas de innovación compartida.
La sostenibilidad y la descarbonización continuaron muy presentes en la segunda jornada, ya no solo desde una óptica regulatoria, sino como una oportunidad industrial. En diferentes debates se habló de la necesidad de transformar los procesos productivos para reducir emisiones sin perder competitividad, y de cómo tecnologías como la digitalización, la electrificación y los nuevos combustibles pueden convertirse en vectores de crecimiento industrial. Los biocombustibles renovables, la eficiencia energética y la economía circular aparecieron como ámbitos con alto potencial de desarrollo industrial y generación de empleo.
Un elemento diferencial de esta segunda jornada fueron las entrevistas realizadas in situ por industry TALKS, que permitieron recoger impresiones directas de ponentes, directivos y responsables institucionales en un formato más cercano y dinámico, así como conocer novedades de la feria Hannover Messe. A lo largo del día, pasaron por el micrófono de industry TALKS representantes de empresas industriales, expertos en innovación, responsables de política industrial y líderes tecnológicos, que coincidieron en señalar la importancia de la estabilidad regulatoria, la previsibilidad y la simplificación administrativa para atraer inversiones y consolidar proyectos industriales a medio y largo plazo.
En estas entrevistas, muchos de los protagonistas insistieron en que España cuenta con capacidades industriales sólidas, talento cualificado y un ecosistema tecnológico cada vez más maduro, pero que es necesario reforzar la conexión entre estrategia empresarial y políticas públicas.
También se abordó el reto del talento y las nuevas competencias, especialmente en un contexto de transformación digital acelerada. Directivos industriales alertaron de la dificultad para encontrar perfiles técnicos especializados y subrayaron la necesidad de reforzar la formación profesional, la recualificación de trabajadores y la colaboración con centros educativos. La atracción de talento joven hacia la industria fue identificada como uno de los grandes desafíos culturales del sector, que debe seguir trabajando en mejorar su imagen y visibilidad.
El ambiente de la segunda jornada estuvo marcado por un tono más reflexivo y constructivo, con menos anuncios y más análisis, pero con una conclusión compartida: la industria española se encuentra en un momento decisivo. Las decisiones que se tomen en los próximos años, tanto a nivel empresarial como institucional, determinarán si el país es capaz de consolidar una industria fuerte, innovadora y competitiva, o si pierde posiciones en un contexto global cada vez más exigente.
El cierre del VIII Congreso Nacional de Industria corrió a cargo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien anunció un nuevo impulso a la política industrial con la creación de un fondo soberano, “España Crece”, destinado a apoyar sectores estratégicos. Sánchez también anunció una inversión de 330 millones de euros para la descarbonización industrial, así como nuevas líneas de apoyo a la movilidad eléctrica y a la innovación abierta.

El presidente defendió que la industria debe ser uno de los pilares del crecimiento económico y del empleo de calidad, y subrayó la importancia de reforzar la formación profesional y la cualificación del talento para acompañar la transformación tecnológica.
Con el telón de fondo de un contexto internacional incierto, el VIII Congreso Nacional de Industria dejó un mensaje claro y compartido: España tiene capacidades industriales, talento y conocimiento para competir, pero necesita estabilidad regulatoria, visión a largo plazo y una apuesta decidida por la calidad, la innovación y la colaboración público-privada. Dos días de debate que consolidan al congreso como un espacio clave para pensar y construir el futuro industrial del país.

