CONGRESO NACIONAL DE INDUSTRIA

Impulsar, proteger y formar: tres claves para la competitividad industrial

Impulsar, proteger y formar son tres claves para la competitividad industrial, tres verbos para el desarrollo del sector secundario que, en medio de un cambio de paradigma que ya tenemos desde hace algunos años, hacen falta adaptar. Así arrancó este jueves 5 de febrero su intervención el subsecretario de Industria y Turismo, Pablo Garde, en el marco del VIII Congreso Nacional de Industria.

Para expresar el momento actual que vivimos, Garde eligió un reciente estudio del Fondo Económico Mundial realizado mediante una encuesta realizada a más de mil empresas líderes globales que señala como características que configuran la actividad empresarial hoy o transforman la actividad empresarial hoy y en los próximos años el cambio tecnológico, evidentemente la inteligencia artificial, la automoción, la digitalización, la robótica, el tratamiento de la información.

«La fragmentación geoeconómica y las tensiones geopolíticas probablemente no han estado siempre encima de la mesa», añadió. También citó como características la incertidumbre de los mercados los cambios demográficos o la transición ecológica, ya sea por las acciones para mitigar, por ejemplo, el cambio climático, o la necesidad de adaptar las estructuras y las actividades empresariales al propio cambio climático «y desde luego los elementos vinculados a la energía, el almacenamiento y su distribución».

Garde relacionó los conceptos de impulsar, proteger y formar con otros muy claros: innovación, autonomía estratégica y colaboración.

En el caso del primero, el subsecretario apuntó al gap en innovación al que está sometido Europa frente a otros lugares, como Asia o como Estados Unidos. Esa brecha lleva a una brecha de competitividad y se identifica fundamentalmente con las tecnologías digitales.

El segundo concepto, la autonomía estratégica, consiste, simplificándolo mucho, en «localizar capacidades industriales en España y en Europa», dijo Garde. «Hace falta, por tanto, un curso, una financiación, una promoción, una planificación, una protección de nuestras industrias. Si lo mejor hecho nos define, significa que lo hecho en España está bien hecho y tenemos que protegerlo», resumió.

El último elemento es la colaboración. «La colaboración privada-privada está en el fundamento de las cadenas de valor industrial, de los ecosistemas industriales», subrayó el alto cargo del Ministerio de Industria y Turismo. También mencionó la colaboración público-privada «núcleo esencial» para la reindustrialización de España y Europa; y la colaboración pública-pública entre distintos agentes públicos.

Garde dio paso al panel moderado por Teresa Parejo, directora general de Estrategia Industrial y pymes, e integrado por Carolina Rodríguez Arias, consejera delegada de Enisa; Elisa Rodríguez Ortiz, directora de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM); y Diego Crescente de Antonio, director general de la Escuela de Organización Industrial (EOI)

Parejo sostuvo que la competitividad industrial no depende de un único factor. Para que prospere, la innovación es crítica. ¿Y qué necesitamos, por tanto, para impulsar la innovación? Un ecosistema que se fundamenta en tres pilares. «Estos son la formación, que es la potenciación del talento humano, que en España lo hay muy bueno; la protección de la innovación a través de la seguridad jurídica; y también el impulso financiero para dar músculo económico al impulso de esa innovación», indicó.

En su turno de palabra, Rodríguez recalcó que «el objetivo último de la Oficina Española de Patentes y Marcas es aumentar la competitividad de la industria en España. Y para eso trabajamos mucho la transversalidad, entendiendo que la propiedad industrial no tiene que ser una política de nicho».

«También trabajamos buscando apoyar financieramente aquellas empresas que necesitan optar por la propiedad industrial. Y eso significa reducir las barreras de entrada. Entendemos que hay un coste de acceso al sistema; las tasas en el sistema nacional son muy competitivas, por tanto, empezar cualquier política y estrategia de innovación protegiendo en España será barato», declaró.

«Pasemos de entender la propiedad industrial como un escudo, como una pera protección, incluso como una bayoneta para atacar a otros, y entendámosla como un trampolín que proyecta nuestra estrategia empresarial, y nuestra empresa hacia el futuro», agregó Rodríguez.

OEPM, EOI y Enisa

La EOI, la escuela de negocios más antigua de España, está para responder a las necesidades que la industria nos exige en materia de talento y de formación de talento, porfió Crescente. «Diseñamos programas desde hace más de 70 años». «Fuimos los primeros en hablar, en los años 80, del concepto de sostenibilidad, un concepto que entonces casi no se manejaba», recordó el director.

Enisa tiene 40 años de experiencia apoyando pequeñas y medianas empresas en este país a través de la financiación. «Hace 30 años que utilizamos el préstamo participativo como instrumento financiero», remarcó Carolina Rodríguez Arias, consejera delegada de Enisa. «Y el rol que yo creo que desempeñamos en la transición del modelo productivo es fundamental».

«Somos los principales financiadores del emprendimiento en este país. Prácticamente todas las startups pasan por Enisa en fases muy iniciales pero somos interesantes también para las pymes que tienen ya una trayectoria en el mercado y que están ya consolidadas y que simplemente tienen que iniciar un camino de transformación y necesitan también diversificar sus cuentas de financiación con esta alternativa que les permite tener una visión de largo plazo y acompañarse o acompañar otros instrumentos de financiación o inversión de los que ya disponen», recalcó.

También señaló que son totalmente compatibles con cualquier otro instrumento de financiación que pueda haber y que su virtud es que se adaptamos especialmente bien al ritmo de desarrollo de la pyme. Y en el marco de la ley de startups que se aprobó en diciembre de 2022, recordó que Enisa es la entidad estatal que certifica a las empresas como emergentes para que puedan acceder a beneficios. Su potencia se mide en números: casi 1.500 millones de euros invertidos, más de 8.300
empresas atendidas, más de 9.000 préstamos desembolsados.

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