BARÓMETRO

España cierra 2025 con 53.072 puntos de recarga, un 37% más que en 2024

España terminó 2025 con 53.072 puntos de recarga de acceso público, lo que supone un incremento del 37% respecto a 2024, tras sumar 14.347 nuevas instalaciones a lo largo del año. Se trata del mayor crecimiento anual registrado en el Barómetro de la Electromovilidad elaborado por la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC), que analiza trimestralmente la evolución del mercado electrificado y de las infraestructuras de recarga en el país.

Pese al avance, el ritmo de despliegue se ralentizó en el último tramo del año: en el cuarto trimestre solo se añadieron 965 puntos, frente a los incrementos mucho más elevados registrados en los tres primeros trimestres de 2025. Esta desaceleración empaña parcialmente un ejercicio que, en términos globales, ha sido positivo para la infraestructura de recarga.

El indicador de infraestructura de recarga —que forma parte del índice global de electromovilidad— mejoró 3,6 puntos en 2025, hasta situarse en 13,2 sobre 100. Aunque la evolución es positiva, España continúa muy alejada de los objetivos marcados para 2030 en línea con el paquete europeo Fit for 55, que exige un despliegue mucho más intenso tanto en número de puntos como en potencia disponible.

A cierre de 2025, España necesitaría multiplicar su red actual para acercarse al objetivo de 300.000 puntos de recarga públicos en 2030, una brecha que Anfac considera preocupante si no se acelera el ritmo de instalación en los próximos años.

Más allá del número total, el informe pone el foco en la calidad de la infraestructura. Actualmente, el 70% de los puntos de recarga públicos son de baja potencia (≤22 kW), lo que implica tiempos de carga mínimos de entre tres y varias horas. Solo el 30% supera los 22 kW, muy por debajo del objetivo del 47% fijado por Anfac para 2025.

A esta limitación se suma otro dato crítico: 16.340 puntos de recarga —el 24% del total instalado— se encuentran fuera de servicio, ya sea por averías, mal estado o falta de conexión a la red eléctrica. De estar operativos, España contaría con 69.412 puntos de recarga públicos, una cifra que cambiaría sustancialmente la percepción de disponibilidad por parte de los usuarios.

Durante 2025, el crecimiento fue especialmente relevante en los tramos de potencia media y alta, claves para los desplazamientos de larga distancia:

  • Los puntos de 50 a 150 kW aumentaron en 2.008 unidades.
  • Los de 150 a 250 kW crecieron en 1.173 puntos.
  • Los de más de 250 kW sumaron 723 nuevas instalaciones, aunque este segmento sigue siendo minoritario.

Por comunidades autónomas, Asturias, Aragón y Madrid destacaron como las regiones con mayor avance en el indicador de infraestructura, mientras que otras zonas continúan claramente rezagadas, lo que mantiene una fuerte desigualdad territorial en el acceso a la recarga pública.

El despliegue también muestra contrastes según el entorno. En 2025 se instalaron 8.635 puntos en áreas urbanas, que concentran ya el 59% de la infraestructura total. Sin embargo, el 41% de los puntos se sitúan en entornos interurbanos, donde sigue predominando la baja potencia: el 57% de los cargadores interurbanos no supera los 22 kW, una barrera importante para los viajes de media y larga distancia.

Anfac insiste en que la recarga interurbana debe centrarse en potencias altas, ya que los puntos lentos resultan incompatibles con una movilidad eléctrica eficiente fuera de las ciudades, especialmente para el transporte pesado de mercancías y pasajeros.

El Barómetro concluye que, aunque 2025 marca un récord en el despliegue de puntos de recarga, el crecimiento sigue siendo insuficiente y desequilibrado para acompañar el avance del mercado de vehículos electrificados. La patronal reclama agilizar los trámites administrativos, mejorar el acceso a la red eléctrica y crear una plataforma oficial única que ofrezca información fiable y en tiempo real sobre disponibilidad y precios, con el fin de evitar experiencias negativas para los usuarios.

En este contexto, España avanza, pero lo hace a un ritmo todavía insuficiente para cumplir los compromisos europeos y consolidar al vehículo eléctrico como una alternativa real y generalizada en todo el territorio.

José López-Tafall, director general de Anfac, ha destacado que “2025 ha sido un año clave en el desarrollo de un modelo de movilidad más sostenible en el que han sido partícipes todos los actores del sector. Esta cooperación ha tenido como resultado una mejora de todos los índices de penetración del vehículo electrificado y de red de recarga en España, mostrando un avance en la adopción de vehículos electrificados. España recorta poco a poco las distancias con la media europea, e incluso algunas regiones como Madrid, muestran unos datos superiores en penetración de vehículo electrificado. Sin embargo, debemos seguir trabajando en aspectos como la red de recarga rápida (sobre todo en tramos interurbanos), para que el vehículo eléctrico se consolide como la opción para todos aquellos que se desplazan por nuestras carreteras”.

Asimismo, López-Tafall ha señalado que “la electromovilidad sigue siendo una piedra fundamental para construir la movilidad del futuro y el propio futuro de la industria de automoción española. El salto dado en electrificación durante 2025 en España es una clara señal de que con las herramientas adecuadas se puede impulsar. Así lo demuestra que hayamos superado por primera vez los 100.000 turismos eléctricos vendidos en un año”. Por ello, ha puesto foco en que “la reacción tras la activación de incentivos como el plan Moves durante el 2025 demuestra la importancia de los planes de impulso, por eso la propuesta del plan Auto+ para 2026 y el mantenimiento de las deducciones fiscales del 15% en el IRPF por la compra de un eléctrico van a ser clave en 2026 para que el coche eléctrico se convierta en la primera opción de compra para los españoles”.

El director general de Anfac ha remarcado “este es el camino que se ha de seguir recorriendo si queremos que España circule sobre ruedas eléctricas. Porque la transición ecológica no es establecer metas difícilmente alcanzables con el único propósito de liderar. Su éxito depende de actuar y planificar con pragmatismo, coherencia y ajustándose al ritmo que la realidad económica e industrial y la sociedad marcan, y que las administraciones públicas son capaces de impulsar con recursos y realidades. Europa ha sabido verlo a tiempo y flexibilizar unos objetivos que podían poner en riesgo la competitividad y el futuro de la industria de la automoción en nuestro continente”

José López-Tafall ha resaltado que “nos jugamos mucho. 2025 ha sido un año de debates y de reconsideraciones. 2026 ha de ser el año de pasar a la acción. Y eso es lo que hemos planteado en Anfac con el desarrollo del Plan España Auto 2030 junto con el ministerio de Industria y el conjunto del sector. Un plan con una visión, una hoja de ruta común y unas medidas para impulsar la competitividad de nuestra industria. Porque solo desde la acción coordinada, con corresponsabilidad entre administraciones y sector, y con recursos suficientes, podremos asegurar la competitividad de la automoción española, proteger el empleo y consolidar nuestra posición como segundo fabricante europeo de automóviles y noveno mundial”.

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