INFORME BCE

La actividad productiva de las industrias manufactureras aumentó en España un 2,9% entre enero y julio de 2022

La actividad productiva de las ramas manufactureras aumentó en España un 2,9% entre enero y julio de 2022 en comparación con el mismo periodo de 2021, de acuerdo con el índice de producción industrial (IPI). Esta cifra contrasta con los incrementos más modestos registrados en Francia y en Italia (del 1,3% y del 1,2%, respectivamente) y con la caída del 1,2% observada en Alemania. No obstante, esta positiva evolución agregada del IPI español oculta una elevada heterogeneidad entre las diferentes ramas manufactureras, según el informe del Banco Central Europeo (BCE) trimestral de la economía española.

En particular, la producción de algunos sectores como el de metalurgia y el de fabricación de vehículos retrocedió en los siete primeros meses de este año, mientras que la producción de algunas industrias de bienes de consumo (como la fabricación de ropa, cuero y calzado) presentó aumentos significativos.

Así, la industria metalúrgica es la que presenta una mayor dependencia energética, con 0,33 euros de gasto en energía por cada euro producido. Al considerar el conjunto de las ramas manufactureras, se observa una asociación negativa entre la evolución de su producción en 2022 y su dependencia energética. Es decir, las ramas que requieren un mayor consumo de energía para el desarrollo de su actividad han experimentado una evolución más negativa de su producción a lo largo de 2022, de acuerdo con el citado documento del BCE.

Otro factor que podría explicar la heterogeneidad entre las ramas manufactureras en cuanto a la evolución de su producción industrial en los últimos meses son los denominados ‘cuellos de botella’ en las cadenas globales de suministros, no sólo en España, sino también en la mayoría de los países de nuestro entorno, los porcentajes han alcanzado máximos históricos en los últimos trimestres, pero permanecen en niveles muy elevados históricamente, especialmente en el caso de algunas ramas, como la de fabricación de vehículos.

Además, la heterogeneidad en el dinamismo de la actividad productiva de las ramas manufactureras en España en la parte transcurrida de 2022 podría explicarse, al menos en parte, por las diferencias en cuanto a la intensidad del consumo energético, al grado de exposición a la reactivación de las actividades sociales y a la severidad de los problemas de escasez de suministros.

Igualmente, cabe mencionar que el hecho de que, en términos agregados, la industria española haya mostrado una mejor evolución relativa reciente en comparación con la de algunos de los principales países europeos vendría explicado, en gran medida, por la particular estructura productiva de nuestras manufacturas.

En este sentido, el peso en la industria española de las ramas de fabricación textil, ropa, y calzado y cuero —que han evolucionado de forma más favorable recientemente, al albur de la reactivación de las actividades sociales— se sitúa en el 6,8%, mientras que, en Alemania, por ejemplo, este porcentaje se reduce hasta el 1,1%5.

Por su parte, el peso en nuestro país de las ramas de metalurgia, vehículos de motor y química —que se habrían visto más negativamente afectadas en los últimos trimestres por su elevada dependencia energética y por los cuellos de botella— se sitúa en el 21% del conjunto de la actividad manufacturera, muy por debajo del 30,7% que supone en Alemania.

Estas diferencias entre la composición de la industria española y la alemana explican una parte del mayor dinamismo relativo que han mostrado las manufacturas españolas durante 2022. En particular, si el peso de las distintas ramas manufactureras en nuestra industria replicara el que se observa en Alemania, el crecimiento del IPI en España, entre enero y julio de 2022 respecto al mismo período el año anterior, no sería de un 2,9%, sino de un 1,9%.

En cuanto al elevado coste de las materias primas energéticas y la inseguridad con respecto al suministro están afectando a la producción de las industrias más electrointensivas. En conjunto, esta disminución de rentas de la industria y de los hogares están conduciendo también a una reducción de la demanda de la producción del resto de las ramas.

De cara a durante la primera mitad de este año, el margen de explotación de la empresa mediana de la Central de Balances Trimestral (CBT) del Banco de España mostró una cierta estabilidad, situándose en niveles similares a los observados antes del comienzo de la pandemia. Así, la información por ramas de actividad de la Contabilidad Nacional Trimestral apunta a un comportamiento más dinámico de los márgenes empresariales del sector manufacturero y de las industrias extractivas, de energía y agua, en contraste con la atonía que muestran los márgenes en el sector de la construcción.

Finalmente, aunque el ritmo de crecimiento de la economía española se habría desacelerado de forma significativa en los tres últimos meses, se aprecia una notable heterogeneidad sectorial, pues las ramas de servicios más vinculadas con el turismo y las actividades de ocio habrían mostrado un crecimiento relativamente elevado de su facturación en el tercer trimestre, mientras que, en otras ramas, como el sector industrial y el agrícola, las empresas habrían registrado descensos en su facturación trimestral.

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