EMPRESAS

El meteórico crecimiento de Chocolates Trapa de la mano de una familia palentina

Chocolates Trapa ha crecido un 38% en ingresos en 2025, hasta 85 millones de euros. La familia Fernández Calvo, original de Palencia y afincada en Madrid, se hizo con la compañía en 2013 tras la etapa de Nueva Rumasa, cuando facturaba 1,5 millones. En los últimos cuatro años ha multiplicado por más de cuatro sus ventas y ahora aspira a alcanzar los 100 millones en 2027.

El grupo alimentario español Chocolates Trapa ha disparado sus ventas un 38% en 2025, desde los 61,6 millones de euros de 2024 a 85 millones el pasado año, superando sus propias previsiones de 75 millones y estableciendo la base para marcarse como objetivo alcanzar los 100 millones en 2027. La empresa tiene su centro operativo en la pequeña localidad palentina de Dueñas. Y en el mismo complejo se ubica la que está considerada por la ingeniería suiza Bühler como la fábrica de chocolate más moderna de España y la cuarta de Europa en el sector, construida en 2017 sustituyendo a la antigua planta. El complejo ocupa una parcela de 70.000 metros cuadrados, con una superficie construida de 53.000 metros cuadrados dedicada a la fabricación, en la que ha invertido más de 60 millones de euros.

Junto a la fábrica, un espacio de venta directa al público de 200 metros cuadrados, en la que se venden más de 300 referencias a precios de fábrica; y una cafetería, popular para los viajeros de la Autovía de Castilla —Autovía A-62 (Burgos-Portugal)—, donde se ha convertido en pequeña tradición degustar su chocolate con bizcochos. La planta se encuentra ubicada frente al Monasterio de San Isidro de Dueñas, en el que los monjes trapenses —de ahí el nombre de la compañía— fundaron la marca allá por 1891 y elaboraron artesanalmente el chocolate con sus propias fórmulas secretas durante siete décadas.

En 1961, la comunidad cisterciense vendió la fábrica y sus fórmulas a manos privadas, creándose tres años después formalmente la sociedad Chocolates Trapa. Durante esta etapa, en 1969, se lanzaron los ya históricos cortados, considerados como los primeros bombones fabricados en nuestro país.

Rescate de la quiebra

En 1982, el holding Rumasa, propiedad de la familia Ruiz-Mateos, tomó el control de la compañía. Tras la expropiación de este grupo llevada a cabo por el gobierno de Felipe González y su posterior recompra por la refundada Nueva Rumasa, la chocolatera vivió en una etapa de dificultades financieras que la llevaron al borde de la quiebra.

Fue entonces, en 2013, cuando entró en escena la familia Fernández Calvo, que posee el 100% de la propiedad de la compañía. Aquel año acudieron a la subasta de Trapa, en proceso de liquidación, a través de una sociedad constituida con ese fin, Europraliné, en la que primero se hicieron con el 75%; y poco después con el 25% restante en manos de la familia, también palentina, propietaria de Chocolates Lacasa.

Panorámica exterior de la fábrica de Chocolates Trapa en Dueñas (Palencia). Firma: Chocolates Trapa

Presentes en Mahou San Miguel

Desde entonces su presidente y CEO es Gerardo Fernández Calvo, licenciado en administración de empresas por la Universidad Complutense de Madrid. También es máster en dirección de marketing y gestión comercial por ESIC, PDG (Programa de Dirección General) por el IESE y ha cursado el programa Alta Dirección de Empresas de la Cadena Alimentaria (Adeca) de la escuela de negocios San Telmo.

Gerardo Fernández es su vez vicepresidente de Mahou San Miguel en representación de la familia porque su tía Mercedes Calvo Caminero es una de las principales accionistas con el 16,66% de la propiedad; ambos son miembros del consejo en el grupo cervecero español. Y, a su vez, Mercedes es presidenta de honor de Chocolates Trapa, de la que posee el 52%. Gerardo tiene el 28%. Y su hermano Rubén Fernández Calvo, vicepresidente de la empresa, otro 20%, según el ranking Los más ricos de España 2025 del diario El Mundo.

Crecimiento meteórico

En aquel momento, hace 13 años, la chocolatera facturaba 1,5 millones de euros al año. Comenzaron años de inversión e I+D+i en la planta palentina y de lanzamiento de los nuevos productos y las ventas empezaron un progresivo y fuerte ascenso: 2,5 millones de euros en 2014, 6 millones en 2015, 10,5 millones en 2016… La compañía superaba los 12 millones en 2019 y los 14 millones en 2020.  

Pero el gran salto se ha producido en los últimos cuatro años: 18,9 millones en 2021 con un crecimiento anual del 34%; nuevo incremento del 42% en 2022 hasta 26,9 millones por el gran impulso de las exportaciones a mercados como Estados Unidos y Japón, que son sus principales destinos junto a China. La empresa informaba hace un año de que el 33% de sus ventas procedían ya de la exportación. 

Cafetería de Chocolates Trapa, abierta al público en su planta en Dueñas (Palencia). Firma: Chocolates Trapa

En dos años, habían duplicado las ventas de 2021, con 39,3 millones en 2023 y un crecimiento anual del 46%; y un crecimiento récord del 57% en 2024 para alcanzar los 61,6 millones, que suponían triplicar el negocio en tres años. Para situarse, como se ha mencionado en 85 millones en 2025 con un nuevo crecimiento del 38%.

Futuro prometedor a pesar de las subidas del cacao

Unos resultados especialmente relevantes si se tiene en cuenta el contexto de alza en los precios de las materias primas derivadas del cacao desde 2023.

También en esta etapa, la compañía adquirió en 2023 la firma viguesa Chocolate Sabú, que atravesaba en ese momento por una etapa de dificultades, trasladando su producción a la fábrica palentina y reflotándola, como ya habían hecho anteriormente con Trapa.

La compañía palentina tiene actualmente 175 empleados, que llegan a ser 200 en los periodos de mayor actividad productiva, y comercializa sus productos en 50 países. Se ha convertido en la octava empresa del país de chocolate y bombones, en un mercado dominado por multinacionales gigantescas como Nestlé, Mondelez o Mars y en el que compite con otras firmas nacionales de gran tradición como Chocolates Valor o Lacasa.

La innovación en productos saludables especialmente, y también en sostenibilidad, es una de sus señas de identidad en la nueva etapa bajo el timón de los Fernández Calvo: la compañía ha eliminado el aceite de palma, las grasas hidrogenadas y el gluten de todos sus productos y ha apostado por los segmentos de más valor: alto contenido en cacao, sin azúcares añadidos e ingredientes diferenciales. Asimismo, la compañía ha instalado en su planta de Dueñas 1.926 paneles fotovoltaicos con el objetivo de reducir hasta un 31% el consumo eléctrico y evitar la emisión de más de 218 toneladas de CO2 al año.

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