DIRECTOR GENERAL

Entrevista: Joan Tristany, AMEC: “La Administración tiene que crear una unidad de prospectiva industrial”

Joan Tristany lleva nada menos que 20 años consecutivos en el puesto de director general de AMEC, la Asociación de las Empresas Industriales Internacionalizadas. Con esa enorme trayectoria profesional a sus espaldas, Tristany se pronuncia ante temas de maxima actualidad como son el futuro de las pymes industriales o las características ideales de los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica, más conocidos como PERTEs.

¿Qué es AMEC, cuáles son sus intereses, qué actividades fomentan, cual es el perfil de sus asociados?

AMEC es una organización, una comunidad empresarial de empresas industriales que nace hace más de 50 años; por tanto, yo creo que es relevante la trayectoria que tiene. Y la decisión de la constitución de AMEC se toma en el marco de un viaje de un grupo de empresarios, en este caso eran empresarios catalanes, por Latinoamérica. Por tanto, el ADN de internacionalización de la organización, la visión internacional, está en el momento de la decisión de su constitución. Eso, en un momento en que España está inmersa en una autarquía importante y las empresas deciden que tienen que colaborar entre ellas para conseguir materias primas, licencias de importación y sobre todo para salir a los mercados exteriores que no es como ahora. Antes salir a los mercados exteriores pues era una aventura, ahora no lo es. Y nuestras generaciones posteriores pues en 14-15 años se pillan un avión y se van a cualquier parte del mundo, pero esto antes no era así. Por tanto, AMEC nace en este ámbito.

AMEC agrupa 350 empresas de toda España, industriales, hay algunas empresas grandes y otras pequeñas. Pero lo que diríamos en términos estadísticos, son midcaps, son estas empresas que están saltando de las medianas a las grandes. Empresas con una alta vocación internacional, por término promedio exportan casi el 60% de su facturación en 2020, y que son altamente innovadoras. Durante el año 2020, año de pandemia, han dedicado a la innovación un 3,8% de su facturación, por término medio.  Por lo cual no han abandonado para nada esta visión innovadora durante un año complejo. Para estar en los mercados exteriores, había una época en la que estábamos en los mercados exteriores porque vendíamos por precio, y una de las estrategias para ser más competitivos internacionalmente eran las devaluaciones de la peseta. Pero esto tenía una fecha de caducidad, no estaba ni bien ni mal seguramente bien en aquel momento, pero tenía una fecha de caducidad. Y si queríamos tener presencia en los mercados exteriores pues debíamos hacer otras cosas. Debíamos innovar, vender calidad, y por tanto más allá del precio, debíamos desarrollar técnicas de marketing internacional y AMEC ha ido evolucionando y ha ido acompañando a las empresas miembros durante este periodo tan largo de tiempo consiguiendo de alguna forma tener un expertise en el ámbito de la internacionalización de las empresas industriales de esta tipología.

De esas 350 empresas, tenemos 160 que tienen filiales en el exterior con un total de casi 700 filiales. Por tanto, no son sólo empresas que venden fuera, si no empresas que tienen implantación, ya sean de asistencia técnica, comercial, productiva. En este momento, en esta época, nos encontramos que hay dos grandes vectores que condicionan a la industria.

El primero es la revolución tecnológica, conocida vulgarmente como la digitalización, pero no solamente, todas esas tecnologías que representan la industria 4.0 desde el Internet de las Cosas (IoT) hasta la impresión 3D, la fabricación aditiva, la gestión de los datos. Todo esto es una fuerza que las empresas industriales tienen que observar y tienen que adaptarse.

Y por otro lado, tenemos otra fuerza que es, bajo nuestro punto de vista, la exigencia social para hacer las cosas de una forma diferente. Y aquí incluso podríamos simplificar con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que evidentemente están elaborados por Naciones Unidas pero que responden a una necesidad social, y la sociedad nos exige sostenibilidad, nos exige diversidad, nos exige que trabajemos para que acabemos con el hambre, para que haya acceso al agua, etc. Por tanto, estas dos fuerzas, la digitalización con la revolución tecnológica y las exigencias sociales, llevan a una situación en la que la empresa industrial tiene que pensar que hace. Aquí nos hemos situado y nosotros en AMEC; a finales del 2019, elaboramos un propósito que quiere trascender a los objetivos que tenemos las propias empresas individualmente. Y este propósito es jugar un papel relevante, contribuir desde la industria a que el cambio de era sea seguro, sea transversal y sea positivo para las personas y el planeta. Nuestro propósito es que como industria nos queramos erigir como un elemento que facilite este cambio de era, donde evidentemente es indiscutible que si no hacemos algo tenemos un problema gordo. Estamos en esta era que los científicos llaman antropoceno en la que la acción del hombre está determinando el futuro del planeta de forma clara y estamos a punto de no tener marchas atrás, y esto las empresas de AMEC, en este caso las de la Junta Directiva, consideran que tenemos que poner nuestro grano de arena. Nosotros no lo vamos a arreglar solos ni lo va a arreglar solo una gran compañía del IBEX, es una cosa que nos corresponde a todos, a grandes, pequeñas, medianas, multinacionales… y por tanto nosotros hacemos este compromiso para intentar aportar nuestro grano de arena y sobre todo difundir que tenemos que hacer las cosas de forma diferente.

¿Y cuál es nuestra misión? Nosotros también en nuestro plan estratégico, que se llama Estrategia Transformadora Positiva y Sostenible 2023, definimos una misión que lo que dice es que debemos impulsar los nuevos factores de competitividad para la industria. Y para nosotros estos factores de competitividad son: la anticipación, la adaptabilidad, la colaboración, la glocalización de glocal, y la sostenibilidad, y entendemos que las empresas serán competitivas si desarrollan capacidades aquí, y si no desarrollan capacidades aquí no serán competitivas. Esta es la condición necesaria, tienen que hacer otras cosas, pero se tienen que poder anticipar, tienen que tener capacidad de adaptación, capacidad indiscutible de colaboración, tienen que tener una visión de glocalización, y tienen que trabajar por la sostenibilidad en mayúsculas, en sentido amplio, esto quiere decir medioambiental, pero por ejemplo también de diversidad. Porque entendemos que, por ejemplo, una empresa que no sea sostenible en este sentido será incapaz de captar buen talento; el talento se irá a trabajar a un lugar donde sean sostenibles, donde haya diversidad, donde se retribuya igual a hombres y mujeres, donde puedan convivir generaciones diferentes de personas en los equipos.

Nuestro objetivo es poner la industria en el centro. A vuestro medio no hay que convencerles seguro, la industria genera progreso, y por tanto no podemos olvidarnos de la industria. Hay que intentar que la industria esté en el centro de varias cosas. Evidentemente tiene que estar en el centro de las políticas públicas; las políticas públicas tienen que facilitar que la industria se pueda desarrollar. Pero también, y creemos que es muy importante, hay que poner la industria en el centro de la opinión pública. La visión que se tiene de la industria no es la mejor de todas, posiblemente es una visión que se tiene de la industria de antaño y se ha quedado ahí, y nos corresponde a nosotros, a los industriales y tan industriales somos nosotros como vosotros, nos corresponde difundir que la industria aporta progreso, es la solución o parte de la solución, y que por otra parte la industria es diferente a la que era antes. Y por este motivo, hemos puesto en marcha un movimiento que llama Positive Industry. Un movimiento, cuya web es positiveindustry.org, que no es más que un elemento en el que las empresas dicen: yo me quiero comprometer a actuar de esta forma, de una determinada forma, pensando en mi entorno, pensando en mis equipos.

Página de la iniciativa Positive Industry

Si recuerda la declaración de Business Roundtable en 2019, que agrupa a los CEOs y presidentes de las 270 compañías estadounidenses mayores, en ella se comprometieron a pensar en todos los stakeholders y no sólo en el accionista. Y ahí nosotros dijimos, ¿esto es greenwashing o qué?, pero sí que es cierto que esto ha contribuido a que haya un punto de inflexión y que las empresas industriales se estén planteando que hay que cambiar. Primero porque están los instrumentos que nos da la digitalización, los instrumentos están para hacer las cosas diferentes, y por otra parte, porque hay una exigencia social de una sociedad de la que también formamos parte las personas que trabajamos en industria.

Supongo que tienen informes de estrategia… ¿Cómo se plantean el año que viene?

Esa es una muy buena pregunta, que se hacen las empresas. Y dentro de las cosas que hace AMEC, desarrolla el ámbito de la perspectiva, una actividad que en la empresa industrial estaba totalmente inerte. En las empresas había departamentos de prospectiva, esto desapareció. Bueno pues hay que volver a hacer prospectiva para ver hacia dónde van las cosas como condición necesaria para luego poderte adaptar de forma rápida. Y en este sentido, nosotros hace dos años creamos un observatorio modesto pero muy focalizado que hace diferentes cosas, y una de ellas es analizar hacia dónde van los mercados, las tendencias para facilitar un instrumento más a las empresas para poder decidir lo que hacen. Pero además hace otra cosa, ofrece formación o damos capacitación a las empresas en prospectiva. Una cosa es informes de prospectiva y otra es que tú tengas capacidad para hacer prospectiva, y hacemos las dos cosas, incorporamos esta capacidad y damos la prospectiva.

En este sentido, cuando elaboramos el plan estratégico actual, hicimos un análisis de escenarios porque no sabíamos lo que iba a pasar, y esto lo estábamos haciendo pre pandemia. Y empezamos a analizar escenarios y vino la pandemia, y concretamos los escenarios en base a dos vectores. El primero era o es, cuánto tiempo durarán las medidas restrictivas, y la segunda era cuán efectivos serán los fondos de recuperación/reactivación. Y con esto teníamos diferentes escenarios; podía pasar que las medidas restrictivas fueran muy cortas y que los instrumentos de recuperación fueran muy efectivos, y desde aquí te encontrabas con diferentes escenarios. Nuestra visión sobre la que elaboramos el plan estratégico de AMEC en marzo-abril de 2020 es que las medidas restrictivas tendrían un punto de inflexión a mitad de este año 2021 y que los fondos o los instrumentos de reactivación tendrían un impacto moderado. Esta es nuestra visión, que esto supongo que me lo quería preguntar, cómo vemos los Next Generation. Y estamos hablando de Europa/España…

Perdóneme que le interrumpa; esto es una foto que hacen en marzo de 2020, pero esa prospectiva…

No se cumple. No se ha cumplido, sino que se ha alargado. Nosotros internamente lo que decimos es que ya vemos la luz al final del túnel, pero el túnel se nos alarga. Creo que tenemos aquí un retraso sobre todo por lo que hace referencia a las medidas de contención, es decir, el poder viajar tranquilamente y el participar en eventos donde se reúna mucha gente, esto es una cosa que para la promoción internacional, ferias, congresos, pues se nos ha alargado. Y lo que nosotros pensamos que sería un punto de inflexión a mitad del año, vemos que será en el último trimestre. Y para ser cautos, sí que empezaremos el 2022 con una facilidad de movilidad, ya no sé si igual a la de antes pero que no sea una restricción relevante. Por ejemplo, en este momento, para que nos hagamos una idea, tenemos empresas que tienen ejecutivos de sus filiales en Estados Unidos y que están aquí y no se pueden marchar porque no hay posibilidad de conseguir la renovación de visados por motivos generados por la pandemia.

Dicho esto, en lo que va de año ha ido muy bien. El otro día compartía con la consejera delegada del ICEX que el sector exterior estaba funcionando muy bien. Es verdad que los datos que tenemos en estos momentos son en comparación al primer semestre de 2020.  Tenemos un incremento de las exportaciones durante los 5 primeros meses de casi el 24%;  estamos volviendo a una senda muy positiva y nuestra estimación es que el sector este año vaya a superar los resultados que tenía en 2019, y esto es industria. Y por tanto creemos que es un buen año. Las empresas son optimistas, y esto es importante, y hasta ahora les está yendo bien y son optimistas por lo que queda de año. Están teniendo carteras largas, tienen trabajo, y el handicap que tienen en este momento efectivamente es el tema de las materias primas tanto de acceso como de precio, así como la dificultad que hay en la logística internacional. Estas dos cosas están afectando y las empresas pues están tomando medidas, sobre todo en el tema de las materias primas, que es lógico que las tomen pero que no solucionan el problema si no que lo agravan, que es que están incrementando stocks ante la situación que ven que puede haber déficit de ciertas materias primas sobre todo metálicos, pues incrementan stocks, con lo cual más presión y mayores precios. Y lo que sí que estamos viendo aquí es que el último mes, las empresas ya están empezando a traspasar este incremento de costes a sus clientes, y estos clientes pueden ser clientes finales u otras industrias, puede ser B2B o B2C, fundamentalmente B2B. Y el cliente está entendiendo y aceptando los incrementos de precio, porque no es una cosa exclusiva, es una cosa mundial.

Concretando la pregunta, optimistas, generándose empleo, está habiendo o se está produciendo un incremento de empleo industrial en nuestras empresas, algo ya previsto en febrero, ya lo decían que este año la cosa iría así; y que hay un crecimiento tanto de la producción, por tanto, de ventas y exportación. Hay que ver cómo evoluciona esta dificultad de materias primas y de logística, y para 2022 pues yo creo que la visión es que 2021 nos vuelve a situar donde estábamos prepandemia y que en 2022 tomaremos una situación en la industria, en este tipo de industria, una situación de normalidad como hubiéramos tenido.

Vemos 2020 como un paréntesis. Las empresas de AMEC tenían un objetivo declarado para 2020 unas previsiones de incremento de exportaciones de un 7,8%. Se han mantenido, en 2020 se han mantenido a niveles del 2019, han disminuido un 0,3%. Y las previsiones para 2021 es de un incremento del 9%. Lo que pensaban que incrementarían en 2020 no se ha producido, pero sí que creen que lo van a incrementar en 2021. Esta es una visión yo te diría que positiva.

¿Qué impacto van a tener los PERTEs? El de automoción ya ha sido presentado y se preparan el de salud avanzada y el agroalimentario, pero hay mucha incertidumbre…

Yo diría que incertidumbre y me sabe mal decirlo, pero un cierto escepticismo…

¿En qué sentido?

Bueno, porque las empresas no lo tienen muy claro, y no es porque no se haya hecho el esfuerzo. El tema de los Next Generation es complejo y las empresas ven que el proceso es lento y que no está muy claro cómo llegará. Desde el Gobierno de España está muy claro lo que dicen, y las comunidades autónomas siguen reclamando poder de gestión, pero hay un debate público excesivo.

Aspiramos a que se financien los mejores proyectos, sean grandes, sean pequeños… Es decir, los mejores proyectos son los que no se pueden quedar sin apoyo. Y es importante que es el objetivo de los PERTE tenga un impacto muy transversal. Creo que hay un esfuerzo enorme y bien hecho además por parte de la Secretaría General de Industria, de Raúl Blanco, y todo su equipo, didáctico, que no paran y cada día están explicándolo en foros. Pero más allá de esto encontramos que hay una fuerza de opinión pública mediática que no aclara las cosas.

Si la empresa que fabrica máquinas y las vende por todo el mundo necesita hacer un sistema de asistencia técnica remota para ayudar a su mantenimiento, no puede estar esperando. Lo necesita para poder vender, pues lo desarrolla, y ya está. Y la que no pueda hacerlo pues se va a esperar a que vengan los fondos, pero necesitamos mayor agilidad. En mayo elaboramos un documento que se titula Claves para el cambio de modelo productivo, y uno de los primeros puntos se titula Agilidad para la reactivación y el cambio de capacidades. Tarde es nunca. Ya sé que es complejo, pero nosotros tenemos 40 empresas que están implantadas en Estados Unidos. En Estados Unidos los fondos de reactivación no es que ya estén, ya han fluido, las empresas ya los han recibido y ya están funcionando. Nosotros estamos en una realidad diferente que no es criticable porque es diferente, pero ellos van más rápido y nosotros vamos más lentos, España y Europa en general.

Joan Tristany en un foro organizado por AMEC.

¿Que vemos con los Next Generation? Una es la rapidez; otra, los criterios que tienen que estar muy claros, y otra es la capacidad que podamos tener desde nuestra administración para gestionarlos. Con los fondos va a ser necesario todo un trabajo de seguimientos, sobre todo en lo que hace referencia a los PERTEs, que yo pongo en duda y no por crítica o porque sean malo; al contrario, hay grandes profesionales, pero le estamos pidiendo a nuestra administración que habrá que dotar o buscar las fórmulas. Creo que el Ministerio de Industria recibió unas 730 declaraciones de intención de PERTEs. Hay que leerlos, hay que analizarlos. Esto es un trabajo ingente, es una brutalidad. No sé si el Ministerio tiene la capacidad suficiente, y no digo cualitativamente si no cuantitativamente, para dar respuesta a esto.

Conclusión: tenemos escepticismo en un sentido crítico, pero vamos a ir tirando y vamos a intentar ayudar en lo que sea posible; vamos a facilitar, como organización, lo que la Secretaría General de Industria o el Ministerio en este caso de industria precise para facilitar que esto sea una realidad lo antes posible.

Los PERTEs son importantes y nos hemos focalizados en ellos, pero es que la mayoría de los recursos se van a canalizar con instrumentos ya existentes. Y esto quiere decir CDTI, ENISA o el propio ICEX. Y no sé qué ha pasado, pero no lo hemos hecho bien. La percepción pública es que solo existen los grandes proyectos. Una empresa mediana evidentemente se tiene que preocupar por haber presentado un PERTE, que son abiertos; cuando se aprueba un PERTE, cualquier empresa que quiera participar en el proyecto lo podrá hacer, haya estado en principio o no. Pero, además, hay empresas que no saben si compartir su proyecto para que luego se meta su competencia. Pero donde yo creo que la industria tiene que poner el ojo fundamentalmente es, primero, ¿tengo proyectos transformadores de digitalización y de sostenibilidad? Sí. ¿Los planteo, me los planteo, los estructuro? Y una vez tenga este planteamiento, vamos a ver dónde encontramos un apoyo para facilitarlo e impulsarlo.

Siendo AMEC una comunidad tan transversal, ¿en qué PERTEs van a estar?

Nosotros estamos en un proyecto que se titula In Machine Smart Workshop, que es la digitalización de las fábricas. Evidentemente, nuestras empresas, para que se digitalice una fábrica de transformación de alimentos, nuestras empresas que fabrican tecnología, máquinas para el packaging, pues van a tener que digitalizarse y hacer cosas para que los equipos sean más sostenibles y digitales. Estamos aquí en un PERTE que ha liderado la Asociación de Fabricantes de Máquina-Herramienta (AFM), y donde han participado la Asociación Española de Robótica, la Asociación Española de Fabricantes de Maquinaria para Obras Públicas y Construcción, y AMEC. Nosotros hemos incorporado 17 proyectos de empresas que están en proceso de visión artificial, de digitalización, de asistencia técnica etc. De hecho, este PERTE presentado en la declaración de intenciones estima una inversión de 250 millones de euros, no es uno de estos tan grandes, y estima, y al final es una estimación, que puede generar más de 600 nuevos puestos de trabajo en la industria, en este caso de alta calidad. Por tanto, respondiendo a su pregunta, creemos que dónde debemos y podemos estar es en lo que sería las tecnologías de la producción. Es decir, como nosotros somos tecnologías de la producción, podemos contribuir con nuestras empresas a mejorar estas tecnologías para que sean más digitales y por tanto podamos tener fábricas mucho más digitales.

Dada la experiencia y capilaridad de AMEC, con tantos asociados, ¿cómo ven la pyme industrial española? ¿Cuáles son los retos a los que se tienen que enfrentar?

Nosotros hacemos un fórum anual, y hemos hecho 8 ediciones si no recuerdo mal. Y este último fórum es un fórum curioso. Primero, es curioso o intenta diferenciarse por los participantes. No participa nadie de la Administración, es un foro donde nos reunimos industriales para dialogar entre nosotros, este foro lo que quiere es un diálogo entre empresarios y las mesas están formadas por empresarios, no por representantes de asociaciones, no, y no hay ni una inauguración ni una clausura por parte de nadie.

Y este año, y ahí iba, el tema del foro ha sido la dimensión óptima de la empresa industrial, es decir, ¿la nueva competitividad depende de la dimensión? Y se ha hecho una reflexión súper interesante sobre este vector que es la dimensión. Creemos que hay una cierta demonización de la dimensión, es decir, eres grande, eres competitivo; eres pequeño, no eres competitivo. Yo he escuchado decir a representantes empresariales de este país que en España tenemos un problema: tenemos demasiadas pymes. Eso no es un problema, el problema es que tengamos pymes que no sean competitivas, o que tengamos grandes que no sean competitivas, pero se lleva a lo absurdo. ¿Las empresas grandes no cierran? No entiendo, pero los grandes son buenos, y los pequeños, idiotas. Esto no es así. Hay otros factores. En este fórum, tuvimos una visión de diferentes lugares del mundo, como lo estaba viendo el sector industrial, y tuvimos 2 intervenciones que fueron extraordinarias para mí. La primera, la PMMI, la Asociación de Fabricantes de Tecnología para el Packaging de EEUU, y su secretario general nos dijo que el 60% de las empresas facturaba menos de 10 millones de dólares. Es decir, el 60% de las empresas estadounidenses del sector del packaging con las que competimos son pequeñas. Y los alemanes, la VDMA, la Asociación Alemana de Fabricantes de Máquinas, dijeron en su introducción: “en Alemania, en la VDMA, la mayoría de nuestras empresas” ahí no cuantificó, “son pymes o midcaps” y este es un factor de competitividad de Alemania.

Entonces, ¿qué pasa con el sector industrial? Hay sectores de nicho y hay sectores de dimensión. Evidentemente si tú fabricas coches no puedes ser una empresa de 10 millones de euros, obvio. Pero si tú fábricas el tornillo en el que hay mucha tecnología, que sirve para la seguridad de no sé qué, y el mercado mundial tiene una dimensión 10, si tú tienes u,na dimensión 2 tienes una proporción del 20% del mercado mundial y tus competidores a lo mejor tienen una dimensión similar a la tuya o más pequeña. Incorporamos este concepto y se debatió sobre el concepto de dimensión óptima. No tienes ni que ser más grande ni más pequeño, y aquí hay elementos como el tamaño de tu mercado, la dimensión de tus competidores. Ahí se analizó todo esto.

Creo que lo que tenemos que hacer es que en las políticas públicas tenemos que quitar lo de ayudar a la pyme, y lo que hay que hacer es intentar hacer cosas para que la pyme industrial, y no estoy hablando de la microempresa, para que la pyme industrial sea competitiva. Y será competitiva si se digitaliza, obviamente; si se internacionaliza, obviamente; si es capaz de captar buen talento, obviamente; y sobre todo, y esto es muy importante, si es capaz de colaborar porque hay retos que la pequeña empresa o la mediana empresa le es muy difícil de asimilar o de incorporar de forma individual. Pero ahí es donde está la gracia y es donde hay cosas que debemos ser capaces de hacer de forma conjunta.

En un momento en el que se intentaba que las pymes saltaran a los mercados exteriores, se hicieron programas de consorcios, que no era más que colaborar para salir al exterior. Bueno, pues yo creo que debemos volver a entender que no se trata de que tengamos grandes y pequeñas, si no que tengamos grandes, pequeñas y medianas competitivas cada uno con su invento. Y el escenario para nosotros es que la empresa reflexione sobre cuál es su dimensión óptima, y repito, aquí es tamaño de mercado y cómo son mis competidores. Luego cómo hacerlo, ahí es otra cosa, pero hay formas para hacerlo, hay buenas prácticas y hay que hacerlas.

Continuando con esto, ¿a qué prácticas se refiere? ¿Cómo hacer que una pyme sea competitiva en este mercado cada vez más digitalizado y complejo?

Nadie duda de que las startups son digitales. ¿Entonces por qué una pyme no puede ser digital? Hay una diferencia, la startup nace digital y la pyme posiblemente tiene que transformarse en digital, igual que la grande. Por tanto, lo primero que necesitamos es la concienciación de que es posible por parte de todos. Y es un tema que es relevante y lo tenemos que hacer. Hay una parte de sensibilización. Hay otra parte de buenas prácticas y hay que estructurar programas para que las pequeñas, las medianas y las grandes, aunque las grandes ya lo han hecho seguramente, todas den el salto a la digitalización. Y el salto a la digitalización no es solamente tener una web, no nos equivoquemos, son más cosas. Y cuando estamos hablando de empresas industriales, hay que hacer programas para facilitar esto. Sensibilizar y luego facilitar. Y la facilitación posiblemente no es tanto, en muchos casos, un tema de coste sino de visión, es decir, cómo lo hago, cómo tengo esta visión. Yo tengo una mente analógica y tengo que transformarme digitalmente, hacia lo digital. Este acompañamiento, este cambio de paradigma, yo creo que es donde puede estar el riesgo superior. La Escuela de Organización Industrial, la EOI, juntamente con el ICEX, hicieron un programa que era para contribuir a la digitalización, y al final era difundir una serie de elementos que tienen que ver con la digitalización de la empresa en el ámbito comercial, en el ámbito productivo, en el ámbito de la gestión, de control de costes, etc, de gestión de los datos, y lo hicieron por toda España y eran unos cursos que duraban unas semanas financiados con fondos europeos y que hizo con un conjunto de empresas entre pequeñas y medianas, algunas pequeñas, algunas medianas, y el objetivo era que participaran los primeros ejecutivos. Y todas estas empresas han dado el salto, por tanto está escrito cómo hay que hacerlo. La sensibilización, evidentemente participación de los primeros ejecutivos, porque no se trata de digitalizar, se trata de hacer una transformación digital. Y la transformación solo vendrá si los primeros ejecutivos de las empresas, sea una empresa pequeña o mediana, que no están convencidos lo entienden. Creo que es factible, es posible, y tenemos suficiente capilaridad en España con organismo de todo tipo, de comunidades autónomas, de organizaciones empresariales, cámaras, etc como para que podamos hacer esto. Y la otra, el otro objetivo es que nos tenemos que poner las pilas todos con el tema de la sostenibilidad y entender que no es tanto por una exigencia legislativa, que probablemente también lo sea, si no por convencimiento porque esto nos va a dar competitividad.

¿Qué le pide AMEC a la Administración central?

En AMEC, hemos desterrado de nuestros comunicados “AMEC reclama” por “AMEC propone y AMEC sugiere”. Tenemos que romper con que las empresas o el sector somos los listos y a la Administración le tenemos que ir diciendo lo tiene que hacer. En la Administración hay gente muy válida que sabe muchísimo, y entonces no tenemos que plantear esto como una dualidad, si no vamos a ver cómo juntos lo podemos hacer. ¿Entonces qué le pedimos a la Administración? Que garantice que la aplicación de los fondos es efectiva y que no hay proyectos que se queden sin apoyo, siempre que estos proyectos sean transformadores. Estos fondos no los podemos utilizar para ir a salvar cosas, ya hay otros fondos para esto, son para transformar. ¿Objetivo? Que después de los Next Generation nuestra economía sea más competitiva, y será competitiva si tenemos las fábricas digitalizadas, si nuestra capacidad productiva como industria no solamente no se ve menguada, sino que se ve incrementada en este entorno futuro, que tenemos que hacer cosas diferentes. Entonces, para esto creemos que hay que agilizar los programas, uno. Dos, no debe haber proyectos relevantes que se queden sin apoyo, y tres, debemos buscar que los grandes proyectos tengan impacto inducido en toda industria. ¿Qué quieres decir esto? Por tanto, uno es agilidad, la segunda es garantizar que no hay proyectos buenos transformadores que se quedan sin apoyo, y el tercero es que los grandes proyectos tengan un impacto inducido lo más transversal posible, no solo en la cadena de valores, sino en lo que estos van a producir.

Y otra cosa que le pedimos a la administración es que también tiene que hacer prospectiva industrial. El concepto industria 4.0 es un concepto nacido en la industria alemana en colaboración industria y gobierno de Alemania, y lanzan el concepto de industria 4.0, ya la hemos comprado todos, pero los que se avanzan siempre son ellos. Entonces aquí nosotros pensamos que la pandemia ha sido un aprendizaje. Necesitamos tener un centro, una unidad de prospectiva, y lo tenemos puesto en el documento de claves, que anticipe estos cambios tan importantes que se van produciendo en nuestro entorno y se tienen un impacto muy importante a todos los niveles, en este caso en la industria. Y esto tiene que ser formado por expertos, bien retribuidos, y tienen que tener dependencia a la Presidencia del Gobierno. Es decir, tenemos que tener a alguien que vaya viendo hacia dónde va el mundo en el ámbito tecnológico industrial etc, tiene que sacar unas conclusiones y tiene que dar unos inputs para que nuestras políticas públicas lo tengan en consideración cuanto antes posible. De la misma forma que en AMEC tenemos nuestro observatorio, y que está muy focalizado a observatorio de mercados, prospectiva de mercados, vigilancia tecnológica de nuestras tecnologías, a nivel país necesitamos tener un observatorio que haga esto y que tiene que ser de alto nivel y dependiente de presidencia del gobierno. Y nosotros insistimos, y retribuido. Y hay otros centros de prospectiva. Tenemos el Real Instituto Elcano, el CIDOB en Barcelona, pero nosotros creemos que tiene que haber una focalización de hacia dónde va la industria. Y esto tiene que ser un instrumento para podernos anticipar haciendo las políticas.

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