Entrevista: Arantxa Tapia, consejera de Desarrollo Económico del Gobierno Vasco: “El objetivo es que la industria y los servicios avanzados alcancen el 40% del PIB al finalizar 2024”

En el año 2020, la Covid-19 trajo consigo el decremento de la actividad industrial en Euskadi, situando “el peso de la industria en el 23,1%”, ha destacado la consejera de Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente del Gobierno Vasco, Arantxa Tapia, en entrevista con industry TALKS. Asimismo, la consejera espera una evolución positiva durante 2022, con el objetivo de alcanzar el “40% del PIB al finalizar el año 2024”. Además, Tapia considera imprescindible “la puesta en marcha de una política energética que sea favorecedora y permita impulsar el desarrollo industrial”.

¿Cómo ha evolucionado el peso del PIB industrial en País Vasco en los últimos dos años cuando comienza la crisis de la pandemia?

Durante los 5 años previos a la pandemia, el peso medio del sector industrial sobre el Valor Añadido Bruto de Euskadi fue del 24,2%. En el año 2020, con la llegada de la pandemia y el decreto de la emergencia sanitaria, la actividad industrial disminuyó y situó el peso de la industria en el 23,1%. Con la paulatina recuperación de la actividad, el año 2021 volvió a al alcanzar el 24,2%. Lo esperable a lo largo del año 2022 y sucesivos es continuar con la evolución positiva que obtuvimos en prepandemia, con el objetivo de que la industria y los servicios avanzados alcancen el 40% del PIB al finalizar el año 2024.

¿Qué medidas y políticas planifica el Gobierno vasco para fomentar la actividad industrial en las áreas menos industrializadas?

En marzo del año 2021, el Gobierno Vasco presentó un plan especial de 180 millones de euros para zonas desfavorecidas o de atención prioritaria, dentro del programa Berpiztu para la Reactivación económica y el Empleo de Euskadi 2020-2024 a raíz de la Covid-19. El plan especial tiene como objetivo impulsar 20 proyectos tractores con carácter de actuación urgente en las comarcas de Meatzaldea, Enkarterri, Oarsoaldea y Aiaraldea, entre los que se incluye un plan especial de descontaminación de suelos que contribuya a impulsar la actividad industrial.

Asimismo, en junio del año 2021 fue publicado el Plan de Desarrollo Industrial e Internacionalización 2021-2024, donde uno de los tres ejes está orientado a trabajar en actuaciones dirigidas a empresas y áreas desfavorecidas. Este eje engloba iniciativas dirigidas al impulso de la promoción y ordenación industrial de zonas de Euskadi con especiales necesidades de reindustrialización, para potenciar a las empresas ubicadas en dichas zonas y que puedan realizar inversiones productivas generadoras de empleo y poder así impulsar la competitividad en las mismas. Ejemplo de ello es el programa Indartu, que otorga una subvención de hasta el 15% de las inversiones productivas realizadas por las empresas en zonas catalogadas por la Comisión Europea como desfavorecidas, o el apoyo y seguimiento constante de los planes estratégicos puestos en marcha en dichas zonas junto con los agentes locales y las diputaciones forales.

¿Cuáles son las demandas ante la Administración Central en materia de industria?

Por un lado, respecto al ámbito energético, se considera imprescindible la puesta en marcha de una política energética que sea favorecedora y permita impulsar y acompañar al desarrollo industrial, especialmente en un momento como el actual, donde la industria, además de recuperarse, ha de abordar una profunda transformación como consecuencia de las tres grandes transiciones, la energético-medioambiental, la digital-tecnológica y la demográfica-social. Teniendo claros los objetivos de descarbonización y la neutralidad para 2050, ha de planificarse una transición sostenible, económica, social y medioambientalmente, que considere el punto de partida y permita una transformación de nuestra industria fuente de empleo y bienestar. Euskadi es un país Industrial y queremos seguir siendo un país industrial en 2050.

Por otro lado, en lo relativo a los fondos europeos Next Generation, existe una demanda constante de Euskadi de participación en el diseño de instrumentos, en su gestión y reparto, como ocurre con otros fondos y programa europeos. Todo ello, con el propósito de ahondar en la capilarización de los fondos, de manera que puedan llegar a un mayor espectro de empresas y, en especial, a las PYMEs.

¿En qué momento de desarrollo se encuentra el Plan de Desarrollo Industrial e Internacionalización 2021-2024?

El nuevo Plan de Desarrollo Industrial e Internacionalización 2021-2024 fue aprobado y presentado en julio de 2021. El Plan tiene en cuenta no solo la situación coyuntural sino el compromiso estructural con el desarrollo industrial y la internacionalización empresarial y se le dota de un carácter transversal alineado con el conjunto de planes y estrategias de Euskadi orientadas a la competitividad (PCTI2030; Estrategia de Transformación Digital 2025; Berpiztu, Plan Estratégico de Transición Energética y Cambio Climático 2021- 2024).

Desde setiembre de 2020 hasta junio de 2021, el plan fue sometido a un proceso de contraste en el que participaron las Diputaciones Forales, los agentes sociales, económicos y empresariales, la Mesa de Diálogo Social, el Consejo Económico y Social. De la misma forma, actualmente, de cara al seguimiento y evaluación del plan mientras esté vigente, se están llevando a cabo las acciones pertinentes para mantener el análisis del mismo.

A pesar de la concatenación de acontecimientos con afección directa a nuestra actividad industrial, seguimos con paso firme desarrollando las líneas estratégicas establecidas en el Plan, con el foco puesto no sólo en la atención a las necesidades del corto plazo de las empresas con dificultades coyunturales y áreas desfavorecidas, sino que también en la transformación de nuestra industria y en el aprovechamiento de las oportunidades derivadas de las tres grandes transiciones.

Así, en 2022 lanzamos un nuevo paquete de instrumentos y programas para acompañar la transformación de la industria, con más de 75 línea se ayuda y un presupuesto superior a los 647 millones de euros.

¿Cómo están apoyando la transformación digital en el tejido industrial vasco?

Euskadi venía trabajando en un proceso de digitalización cuyo ritmo y enfoque ha sido agilizado y reforzado como consecuencia de la pandemia. En marzo de 2021, el Gobierno Vasco aprobó la Estrategia de Transformación Digital de Euskadi 2025, dotada con 1.400 millones de euros y con el fin de incrementar la competitividad del país, así como incidir en la reducción de la brecha económica y social, haciendo de la digitalización un activo de cohesión social y territorial. Asimismo, el Gobierno a través de SPRI lleva años trabajando en el desarrollo de la Agenda Digital Euskadi 2030, poniendo servicios, activos y programas de ayuda a disposición de las empresas. El objetivo es mejorar la competitividad del tejido industrial vasco y dar respuesta a una de las tres grandes transiciones globales de Euskadi como es la transición tecnológico-digital.

En el caso de la transformación digital, a través del Plan de Ayudas PYMEs 2021, se concedieron ayudas por un importe de 17.820.298€, apoyando a 1.232 empresas con una inversión total de 17.796.485€. Varias convocatorias de algunos de los programas de este ámbito tuvieron que ser ampliadas presupuestariamente debida a la alta demanda, lo que demuestra el firme compromiso de nuestras empresas en el área de transformación digital. Como hemos señalado anteriormente, en 2022 lanzamos una nuevo Plan de Ayudas con más de 75 programas y un presupuesto 647 millones de euros, donde se refuerzan las líneas de apoyo a la digitalización.

En relación con la transformación energética, ¿qué políticas se están desarrollando en Euskadi y si considera que hay relajar o acelerar las metas temporales establecidas en torno a la descarbonización?

En primer lugar, debemos señalar que la transformación energética no es una cuestión nueva ni novedosa para nosotros y en especial para nuestra industria. A modo de ejemplo, sólo tenemos que mirar unas décadas hacía atrás y ver la evolución que ha tenido nuestro mix energético, con la progresiva sustitución del carbón o del fuel en los 80 y la penetración de otras energías menos contaminantes como el gas natural o de energías renovables. Asimismo, podemos poner el valor el incremento de la eficiencia en los procesos industriales. Con todo ello, las emisiones de la industria en Euskadi han descendido un 38% en el periodo 2005-2022.

Sin perjuicio de lo anterior, por responsabilidad y convencimiento, no dejamos de ser ambiciosos con los objetivos de descarbonización como se han reflejado en los diferentes planes aprobados por el gobierno y el Basque Green Deal adoptado.

En 2019, el Gobierno Vasco declaró la situación de Emergencia Climática, donde quedó patente la necesidad de llevar a cabo políticas de descarbonización basada, entre otros, en la eficiencia y en el fomento del uso de fuentes de energía renovables que ayuden a combatir el cambio climático. Aspectos que forman el eje de diferentes Planes, como la Estrategia Klima 2050 o la Estrategia Energética Euskadi 2030.

Asimismo, en mayo de 2021, Euskadi se sumó al Pacto Verde Europeo a través de su propia hoja de ruta, Basque Green Deal que recoge los objetivos de reducción de emisiones y generación renovable. Asimismo, nace como modelo económico con la industria y la tecnología como principales palancas, por lo que ciencia, tecnología, economía circular, industria, transición energética o la propia cadena de la alimentación se alinean con un mismo objetivo: el desarrollo justo y sostenible.

¿Cómo estará afectado la guerra de Ucrania al tejido industrial del País Vasco?

La invasión de Rusia en Ucrania y las sanciones impuestas al país agresor han tenido afección para la economía vasca y especialmente en la industria. De manera directa, por el posicionamiento de nuestra industria tanto en Ucrania como en Rusia, como indirecta como consecuencia del incremento del coste de las materias primas y de la energía.

El más inmediato ha sido el rápido incremento de los precios energéticos como el petróleo, gas y electricidad, lo cual afecta a empresas vascas y en especial aquellas que hacen un uso intensivo de la energía. Otro impacto está relacionado con el aumento del coste de los insumos debido a las interrupciones en la cadena de suministro de materias primas y de metales industriales, de los que Rusia es un exportador de referencia. Es el caso del níquel, el paladio o el titanio, entre otros, sin olvidar que Ucrania suministra cereales y otras materias primas a buena parte de Europa. Consecuentemente, la oferta por parte del sector industrial ha corregido de un 6,6% a un 3,9% de crecimiento anual y desde el Gobierno Vasco se han rebajado 2,2 puntos las previsiones de crecimiento para la economía vasca, hasta fijarla en el 4,5% para el año 2022.

En este contexto, señalar, que el Gobierno Vasco junto con las Diputaciones Forales aprobaron a finales de marzo, un plan de inversiones dotado con más de 530 millones de euros que va a permitir poner en marcha las apuestas estratégicas de los próximos años, en ámbitos como la movilidad sostenible, el hidrógeno, la salud o la digitalización. Se apuesta por la inversión como palanca para la recuperación y la transformación de la economía vasca.

Asimismo, con fecha 12 de abril, lanzó un paquete de medidas para dinamizar la economía, mantener el empleo y apoyar a las personas y familias más vulnerables, y así hacer frente a los efectos de la guerra en Ucrania, por valor de 158M€. Entre otras, se incrementan las ayudas a la inversión, se articulan mecanismos de aplazamiento de alquileres, se lanza un nuevo programa de ayuda a la industria afectada por la invasión, se fija una línea de asesoramiento legal en Rusia-Ucrania, así como una ayuda a las industrias gas intensiva, que no se ven beneficiadas por limite al precio de gas natural destinado a generación eléctrica.

Dicho lo anterior, también tenemos que poner en valor la gestión y la resiliencia que está demostrando nuestro tejido industrial a la hora de hacer frente a las consecuencias e incertidumbre derivada de la concatenación de acontecimientos negativos. Así como, la excelente respuesta que están dando a los diferentes programas e instrumentos tanto del ámbito de ayudas a la inversión como a la I+D, como palanca de transformación y resiliencia, ahondando en la diversificación, reshoring, etc.

Con respecto a la necesidad de nuevos profesionales, ¿cómo se está abordando en materia de educación en la formación profesional y en la enseñanza universitaria en Euskadi?

El acceso a nuevos profesionales capacitados se manifiesta como uno de los mayores retos para los próximos años. Desde el Gobierno Vasco se lleva realizando una apuesta continuada por la formación técnica acorde con las necesidades de la empresa y apostando por un modelo de formación dual, tanto en la formación profesional como universitaria. La FP en Euskadi se ha convertido en un modelo de referencia por la cercanía con las necesidades del tejido productivo. Consecuencia de ello es su alta tasa de empleabilidad, que ronda el 72%. En el ámbito universitario, el pasado 4 de mayo se presentó la II Estrategia Universidad+Empresa 2022-2026, con el fin de promover la generación y transferencia de conocimiento y para formar talento altamente cualificado que responda a las necesidades del ámbito científico y empresarial, impulsando la oferta de formación dual universitaria, la puesta en marcha de nuevas titulaciones y a través de becas de inserción laboral.

FVEM destacó en una jornada sobre ‘Mujeres e industria’ que sólo el 18,2% de las mujeres ocupan trabajos industriales, ¿qué opina al respecto? ¿cómo considera que se puede fomentar a la mujer en el sector industrial?

Incrementar la presencia de mujeres en la industria ya no es sólo una razón de derechos humanos, sino una cuestión fundamental para garantizar la competitividad en la industria. En este sentido, existen tres pilares en los que ya estamos trabajando:

  1. Datos y publicaciones: Normalizar la obtención de datos de la actividad industrial desagregados por género, de manera que sea posible hacer un seguimiento de la evolución de la mujer en la Industria.
  2. Hacer la industria atractiva: Mostrar la Industria como una actividad económica basada en tecnología, innovación y sostenibilidad que genera valor económico, social y medioambiental.
  3. Contar con referentes femeninos: Hacer visible la participación de las mujeres en la industria para poder contar con referentes femeninos que inspirarán y fomentarán en otras mujeres jóvenes la vocación industrial.

Cabe mencionar que, desde el año 2020, SPRI lidera el grupo experto ‘Women in Manufacturing’ en el marco del proyecto ‘Back to the Future’ promovido por la World Manufacturing Foundation, con el objetivo de debatir acerca de la situación de la mujer en la Industria e identificar buenas prácticas y recomendaciones para mejorar su acceso, promoción y liderazgo de la mujer en empresas industriales.

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